El derecho humano al agua en España

En entradas anteriores hemos abordado cuestiones relativas al agua, a la energía, a sus límites… pero en un ámbito global, mundial, pudiendo echarse en falta alguna referencia más local, más próxima (ojo, que lo global puede ser tan inmediato o más que lo local, aunque no nos demos cuenta). Para cubrir ese hueco, esta entrada la dedicamos al agua en España y, más concretamente, al derecho humano al agua aquí y ahora.

Los requisitos son tan laxos que la sola existencia de una fuente pública como esta (El Almiñé, Burgos) hace que el derecho humano al agua potable se vea cumplido en un kilómetro a la redonda

Los requisitos son tan laxos que la sola existencia de una fuente pública como esta (El Almiñé, Burgos) hace que el derecho humano al agua potable se vea cumplido en un kilómetro a la redonda

El reconocimiento universal del derecho humano al agua, sorprendentemente, es muy reciente. De hecho, tan sólo ha sido proclamado en la Resolución de Naciones Unidas 64/292, aprobada por la Asamblea General el 28 de julio de 2010, en la que se “reconoce que el derecho al agua potable y el saneamiento es un derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida y de todos los derechos humanos” y se “exhorta a los Estados y las organizaciones internacionales a […/…] intensificar los  esfuerzos por proporcionar a toda la población un acceso económico al agua potable y el saneamiento”.

Es claro que se trata de un derecho que aplica a todos los españoles, pero con la peculiaridad de que para nuestro gobierno es un derecho que ya se cumple en su integridad. Se trata de algo que afecta a casi 800 millones de personas, pero estas viven en países pobres; bueno, un millón lo hacen en Europa, pero están en Albania (mínimo nivel de cumplimiento, con el 95%), Moldavia…

De hecho, a partir de datos oficiales, Naciones Unidas asigna un rotundo 100% a nuestro nivel de cumplimiento.

Y es anecdótico, pero también significativo, que hace poco, con motivo del Día Mundial del Agua que se celebra cada 22 de marzo, el gobierno haya aprobado una declaración institucional  en la que se toca directamente el tema en relación con la “cooperación” pero donde no aparece ninguna referencia al estado de la cuestión en España. Rebosa de autocomplacencia por la pretendida gran contribución española a la cooperación al desarrollo e ignora absolutamente lo que está ocurriendo aquí.

¿Es cierto que en España se esté cumpliendo al 100% el derecho humano al agua? Quizá, desde el punto de vista formal, pueda argüirse que sí; los requisitos que considera Naciones Unidas son muy laxos para un país medianamente acomodado. Pero pasemos revista.

Naciones Unidas habla de cuatro criterios que son :

  • Disponibilidad de un mínimo de 50/100 litros de agua salubre (incluye bebida, cocina e higiene y salud) por persona y día. En España, como en cualquier estado del mundo, existe el agua. Como referencia, un valor de 75 litros por habitante y día representa menos del 30% del agua que están sirviendo nuestras redes municipales.
  • Situación de la fuente de agua a menos de un kilómetro de distancia del ciudadano. No se está hablando, por tanto, de disponer del agua en el propio domicilio. En Madrid el requisito se cumpliría simplemente disponiendo de un número reducido de fuentes públicas (con seguridad, una por barrio sería suficiente).
  • No necesidad de más de media hora para el aprovisionamiento. Puede aplicarse todo lo dicho en el párrafo anterior.
  • Coste inferior al 3% de los ingresos de la unidad familiar. Nuevamente puede considerarse que se cumple si existen suficientes fuentes de agua gratuitas

Ahora bien, ¿es honesto considerar viable, en urbanizaciones como puede ser Madrid, un suministro de agua potable basado en el acceso individual a fuentes públicas y en el transporte no canalizado hasta la vivienda? Parece muy claro que no; basta considerar que cada persona (incluyendo niños, mayores y enfermos) debería responsabilizarse de transportar un peso de 50-100 kilogramos cada día a lo largo de una distancia de hasta un kilómetro. El suministro urbano de agua es inviable en las grandes ciudades a menos que se cuente con una red de distribución domiciliaria colectiva.

En España, tal red existe en todos los núcleos, pero, ¿cuántos podemos pagar el servicio? Saberlo debiera ser sencillo; bastaría una estadística de cortes de suministro por causa de impago. Pero vamos tan “sobraos” que la estadística ni existe ni se la espera. Lo más próximo a un dato de que disponemos es la estimación de la Asociación Española de Operadores Públicos de Agua y Saneamiento (AEOPAS), que dice que en España actualmente «se tramitan al año más de 500.000 avisos de corte, un 30% más que hace cuatro años. Y de estos, se llegan a  ejecutar —como hace cuatro años— un 60%, es decir, 300.000» (citado en “Madrid 15m“). Esto aplica a unos 300.000 de los aproximadamente 18 millones de hogares que existen en España (un 1,5% de los hogares al año están condenados a quedarse sin agua).

Otra aproximación viable es la de trabajar los datos que existen. Así, si tomamos mi factura del agua, en Madrid, un consumo de 50 litros por persona y día para un hogar de 3 personas implica un coste anual de 105 € en término fijo y 77 € en término variable. Si esto no ha de representar más del 3% de los ingresos del hogar, el criterio no se cumpliría en los casos en que los ingresos familiares sean inferiores a los 6.000 € anuales. Pues bien, según el INE, en 2013 había en España 650.000 hogares sin ingresos (según la Encuesta de Población Activa) a los que es preciso incrementar (estos datos corresponden a 2012) en el 4,8% que percibían ingresos regulares inferiores a los 500 € mensuales (según la Encuesta de Presupuestos Familiares). Integrando ambas cifras (pese a no corresponder al mismo año) resulta que más de millón y medio de hogares en España (un 8,4%) no alcanzan a los mínimos que establece la ONU para toda la población a nivel mundial.

Desde luego, una estimación de un millón y medio de hogares españoles sin acceso razonable a algo tan esencial como es el agua salubre no es algo baladí. ¿Cuándo nuestros dirigentes abordarán, al menos, el problema y se dignarán, aplicando criterios de transparencia, a encargar las necesarias encuestas, aunque para ello sea necesario perder, por ejemplo, los “importantes” datos del nivel de aceptación de la monarquía que ahora se recogen?

Y, si queremos garantizar el derecho humano al agua potable en España, ¿para cuándo la gratuidad de la acometida y de los primeros, al menos, 50 litros por persona y día? Sería posible sin más que un reajuste en la estructura de las tarifas, eso sí, en el sentido contrario al aplicado recientemente en Madrid.

Cierto es que la ONU dice que el derecho no conlleva “agua gratis para las personas” sino tan sólo que “los servicios de agua y saneamiento necesitan ser asequible para todos. Se espera que las personas contribuyan financieramente o de otra manera en la medida que les sea posible”  pero también dice: “Sin embargo, en determinadas circunstancias, el acceso a agua potable y servicios de saneamiento puede tener que ser gratuito, si la persona o la familia no pueden pagar. Es una obligación básica del Estado velar por que se satisfagan por lo menos los niveles esenciales mínimos del derecho, lo que comprende el acceso a la cantidad mínima indispensable de agua”  (marginalmente, ¿cabe en los esquemas de una empresa de abastecimiento privatizada el suministro mínimo gratuito? Es interesante una visita al pensamiento de la Plataforma contra la Privatización del Agua del CYII)

No, no creo que haya muertos de sed en España, pero las necesidades son más que el puro beber por una parte y, por otra, existen vecinos, familia, amigos, trampas…

Otra enseñanza relevante que se puede vislumbrar es que, si aceptamos la actual lógica económica, el límite de los recursos esenciales para muchos está mucho más cerca que el límite físico y se sitúa, para cada uno, en el punto en que no puede pagar. Y el óptimo económico se sitúa, inevitablemente, en un punto en el que haya demandantes a los que no les alcance el suministro por no poseer recursos suficientes.

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3 respuestas a El derecho humano al agua en España

  1. Benito dijo:

    Se me habia pasado esta entrada que incluye dos de mis temas favoritos: el agua y las afirmaciones y estadisticas tramposas. La estadistica tramposa esta muy bien explicada pero la afirmacion tramposa, de la ONU, de que el derecho humano al agua no conlleva el “agua gratis para las personas” no tanto, ya que ellos mismo aceptan que “en determinados casos” asi ha de ser, siendo el garante de esto (lease: el encargado del pago) el estado. Es decir que, aunque limitado a determinados casos, realmente la ONU dice lo contrario: “que existe un derecho al agua gratis” (en determinados casos, repito. Determinados es algo indeterminado pero deberia ser suficiente).

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  2. Miguel dijo:

    Muy claro y aclaratorio de un de las tantas injusticias…

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