De cómo tu bici corre más que el coche más potente (y tú sin saberlo)

Esta entrada pretende ser algo parecido a un divertimento sobre la temática en la que se mueve el blog, tratando de uno de las imágenes fundamentales de nuestra época: el automóvil (y su contrapunto, la bicicleta).

Parte de una idea que ya presentó hace  tiempo Ivan Illich, intelectual comprometido que merece una aproximación. La expuso en “Energía y Equidad”.

Intentamos demostrar que, siendo el coche, como es para algunos, el símbolo de nuestra civilización, su pretendido gran avance (la velocidad) realmente no es tal. Una bicicleta es más rápida, y no es broma. Utilizamos datos tan objetivos como es posible en España pero, en el fondo, tampoco son determinantes si son razonables. Corresponden a un automóvil privado medio.

En un todo incluido, una bicicleta normal es mucho más rápida que el coche más veloz. Aldeia Nova, Miranda do Douro, Portugal

En un todo incluido, una bicicleta normal es mucho más rápida que el coche más veloz. Aldeia Nova, Miranda do Douro, Portugal

El truco radica en tomar la definición original de la velocidad que no es otra que la del cociente entre la distancia recorrida y el tiempo empleado para recorrerla.

La distancia recorrida es algo que se puede conocer. En España, un coche medio recorre al año 12.500 km[1], de los que puede estimarse que un 7.800 km (dos terceras partes)[2] corresponden trayectos urbanos y los 4.700 restantes (una tercera parte) a recorridos interurbanos (carretera, fuera de las circunvalaciones del tipo M40).

El tiempo empleado también puede medirse si es que como tal entendemos sólo el tiempo empleado en el trayecto. Incluso existen estimaciones de la velocidad media tanto en carretera (aproximadamente 98 km/h) como en ciudad (en el entorno de 24 km/h)[3]. Pero es aquí donde radica el engaño, incluso si en el tiempo de trayecto se considerasen las paradas.

Y el engaño toma forma, en primer lugar, porque nos faltan tiempos. Tomando datos de Madrid, cada vehículo aparca unas mil veces al año (y otras tantas desaparca) considerando sólo los trayectos urbanos[4]. Si consideramos (estimación personal) que en cada pareja aparcamiento/desaparcamiento empleamos como media 20 minutos (incluye tanto el trayecto a pie como las vueltas a la captura del hueco), el tiempo anual empleado en esto es de unas 330 horas.

Pero, si miramos con atención, realmente hay mucho más (y aquí es donde se sitúa la originalidad de Illich). Por empezar por algo, es evidente que para recorrer la distancia anual estimada es preciso que exista el coche. La vida medio de un coche en España es de unos 10 años[5] y el precio medio actual de venta de un coche nuevo es de  unos 15.000 €[6]. Ello implica que se pueden repercutir 1.500 € por año, sin considerar los costes de financiación.

Y lo mismo ocurre con otra serie de gastos, que resumimos en la tabla adjunta[7]

tabla costes coche

Pues bien, es evidente que (aunque no seamos conscientes de ello), para poder “disfrutar del coche” tenemos que trabajar 387 horas (casi el 25% de nuestro tiempo total de trabajo) y que estas horas deben computarse como parte del tiempo empleado para poder hacer los 12.500 km que cada vehículo recorre al año, al mismo nivel que el tiempo de recorrido y el necesario para el aparcamiento.

Pero esos 1.500 + 3.218 ≈ 4.700 € al año no nos caen del cielo, sino que debemos ganárnoslos con el sudor de nuestra frente. En España, el salario medio (bruto) es 20.419 €/año[8] y trabajamos 1.673 horas[9], lo que hace que, por hora cobremos 12,2 €.

Si así lo hacemos y consideramos el conjunto de carretera y ciudad, la velocidad media, que ya es realmente baja considerando sólo el tiempo de recorrido (34 km/h), alcanza la escalofriante cifra de  ¡12 km/h! incluso teniendo en cuenta una ocupación media de 1,25 personas por vehículo[10].  ¿No es razonable pensar que para ese viaje no hacen falta alforjas (coches), que bastaría con bicicletas?

Y todavía podríamos decir más, como que, por ejemplo, las necesidades de mantenimiento anual de la red de carreteras asciende a unos 185 mil millones de euros[11], que pagamos a través de nuestros impuestos. Si repercutimos ese valor equitativamente a todos los vehículos que conforman el parque de vehículos (31 millones entre todas las categorías), a cada uno le corresponderían unos 6.000 €; otras 500 horas trabajadas para alimentar el transporte motorizado a una velocidad media que, en este supuesto ya sería de ¡9 km/! (y no hemos hablado de la construcción de las carreteras, ni del coste de los accidentes o de las repercusiones en cuanto a muertos o emisiones, etc.) .

En resumen, la paradoja se manifiesta claramente. En una competición anual, la modesta bicicleta dobla la velocidad del más potente de los coches. ¿Y para eso tanto consumo de energía? Y, si, en las mismas condiciones, quisiésemos resolver la cuestión subiendo la potencia de nuestros automóviles y llegásemos a circular, tanto en carretera como en ciudad, a 200 km/h, la velocidad real subiría hasta unos tremendos 12 km/h, sin poder competri todavía con la bicicleta.

¿Qué cómo hemos llegado hasta aquí? Ilusión, mucha ilusión. Creyendo que todo es crecer. Más carreteras, más coches, más velocidad… Y no queriendo ver la realidad tal y como es. Hoy es casi heroico prescindir del uso del coche y hemos superado un umbral en el que, en lugar de estar la herramienta a nuestra disposición, somos nosotros los que trabajamos para la herramienta, en un sistema absolutamente inhumano e irracional. Sobre esto, que no es un problema exclusivo del coche, quizá volvamos con más generalidad en una entrada posterior.

(Dedicado a los amigos de BiciCrítica, que, en lugar -o a demás- de teorizar, lo practican y dan testimonio de ello)

NOTAS PERFECTAMENTE PRESCINDIBLES

[1] INE. Encuesta de Hogares y Medioambiente. 2008

[2] Elaboración propia a partir de datos de “Madrid. Encuesta domiciliaria de movilidad 2004 en la Comunidad de Madrid”. 0,91 viajes privados mecanizados por persona y día laborable, casi coincidente con los correspondientes a fin de semana. 0,34 turismos por habitante. 8 km de recorrido medio consecuencia de un recorrido medio de 4 km para los residentes en el centro y 15 km para los residentes en la periferia. Conclusión, 7.800 km por coche y año

[3] Para carretera, por ejemplo, “Distribución de velocidades por tipo de vía y ámbito en la red de carreteras del Estado. Año 2011” de la Dirección General de Carreteras del Ministerio de Fomento y, para ciudad, “Banco de datos del Área de Gobierno de Medio Ambiente y Movilidad. Subdirección General de Sostenibilidad del Ayuntamiento de Madrid”

[4] Se infiere de los datos de la Nota 2, considerando que cada trayecto implica aparcar y desaparcar

[5] Se trata de una estimación. Las cifras oficiales hablan de que, quizá por efecto de la crisis, la vida media ha pasado en pocos años desde unos 9 años a alrededor de 11, pero no parecen datos en exceso fiables, ya que existe un notable descontrol. La DGT acaba de reconocer que, con motivo  de la campaña para la -renovación de los vehículos con más de 10 años, han aflorado muchos casos de coches censados e inexistentes, precisamente en la franja de los longevos (“Automovilistas Europeos Asociados” los cuantifica en 3,5 millones para un parque total de 31 millones- )

[6] Noticias de prensa, como por ejemplo, Expansión, 29-10-2013

[7] INE. Encuesta de presupuestos familiares 2012, aplicando la relación de 0,34 vehículos por habitante que antes se ha referenciado

[8] INE. Encuesta de estructura salarial 2010

[9] OCDE Factbook 2014. Economic, environmental  and social statistics

[10] Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud. Glosario de movilidad sostenible. 2009

[11] Asociación Española de la Carretera. La carretera en la cuerda floja. 2010

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14 respuestas a De cómo tu bici corre más que el coche más potente (y tú sin saberlo)

  1. Ricardo dijo:

    Lo he leído todo, hasta hoy, quiero decir que resulta interesante.
    Propongo una idea, verlo desde el punto de vista de los impuestos. Y es que el coche es nuestro punto débil, por él estamos totalmente pillados; quiero pensar que cuanto más lo usas más pillado (lo uso lo menos posible).
    Así que cuidado con la recomendación de cambiar a la bici y ya está, es perfectamente imaginable una sociedad donde se cargue sobre las dos ruedas y se cambie todo. Habría que retorcerse un poco para lograr poner un impuesto al combustible pero ¿no se quiere penalizar el autosonsumo en la energía fotovotaica? todo puede andarse.
    En cualquier caso, voto por la bici y el caminar lo que se pueda, ¡se ahorra en gimnasio y gana en salud!
    Gracias por la ocasión de participar.

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  2. Isa dijo:

    Me ha parecido muy interesante por ser un enfoque diferente al que se suele hacer, centrándose en el tiempo que ahorraríamos con la bici y no sólo en la contaminación… Sobre todo la parte en la que explicas el hecho de considerar como tiempo invertido aquel que dedicas a ganar el dinero que luego tendrás que gastar en el mantenimiento del coche. Hace poco lo oí de la boca de Pepe Mújica, hablando del consumismo en general, nunca me lo había planteado y creo que es algo que nos puede hacer cambiar la forma de ver las cosas, aunque primero tendríamos que empezar a valorar más nuestro tiempo.

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  3. Bicietéreo dijo:

    Ivan Illich, también dijo: “Una sociedad en la que cada persona apreciara y valorara lo que es suficiente, quizá fuera una sociedad pobre, pero sería rica en sorpresas y sería libre.

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  4. Emili Mató dijo:

    Hola,
    Me ha parecido un articulo muy bueno y además muy veraz.
    Los datos de impacto económico publicados en distintos países europeos dan cifras espectaculares. Pueden resumirse muy bien en la publicación: Grous, A. (2011). The British Cycling Economy. London. Donde una de las conclusiones pone de manifiesto que por cada 1€ invertido en infraestructura o promoción ciclista se recuperan 19 cada año.

    Siendo los impactos indirectos (ahorro) en salud los más importantes.
    Pero ninguno de los múltiples estudios consigue visualizar estos datos en términos de tiempo, que en definitiva y a mi entender es más preciado que el dinero. Ya lo dice la dicha universal: “El tiempo es oro”.

    Me gustaría contactar con la persona que ha redactado el articulo para invitarlo ha participar en una ponencia en la 2ª edición de la Universidad Popular de la Bicicleta que se va ha celebrar del 17 al 20 de julio en Montcada i Reixac (Barcelona) http://www.unibici.es

    Os dejo el contacto del correo electrónico por si teneos la amabilidad de contactar con nosotros.
    info@unibici.es

    Muchas gracias.

    Emili Mató

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  5. Luis García dijo:

    Y mientras, los sacerdotes del crecimiento nos dicen cosas como esta:
    “Marzo ha sido un mes desolador para la eurozona, incluida España. Esta semana hemos sabido que las matriculaciones de vehículos del primer trimestre cayeron un 13% en Alemania, un 12% en España y un 10% en Europa, comparadas con el primer trimestre del año pasado. […]” (Luis Garicano, “Esperando a Godot-Draghi”, El País 23-04-2013).

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  6. aiolos dijo:

    Es trampa; no se pueden mezclar esas variables.
    Para guardar una bici necesito un trastero por ejemplo, mientras que el coche lo dejo en la calle. Tampoco se puede ir desnudo por muchas ciudades (por decir algo), le sumo la ropa. También hace falta una infraestructura de carriles bici, la añadimos. Y ya puestos, un mp3 para ir escuchando música. Como llueve y te mojas, sumamos los costes de la seguridad social (igual que la contaminación del coche, de eso no se ha hablado, ya puestos…)
    Que no, que la bicicleta no corre más que un coche. Tendrá sus ventajas, pero esa no es una de ellas (aunque en trayectos pequeños sí es cierto que “llegas” antes al no tener que aparcar).

    Adelantar a coches atascados está bien, pero hay que hacerlo con seguridad y dejando también una distancia coherente. De normativa y de sentido común.

    Pero bueno, apoyo a formas de moverse no contaminantes, cuando no son necesarias las otras, eso sí.

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    • Gracias aiolos.
      Creo que en la respuesta a un comentario anterior (el comentario a Pablo) se refleja una parte importante de lo que querría decir acerca del tuyo. Por favor, échale una ojeada. Además tocas otras cuestiones que me parecen, efectivamente, interesantes. Te contesto
      No sé a qué variables te refieres cuando dices que no se pueden mezclar. No creo que puedan ser la distancia recorrida y el tiempo necesario, ya que constituyen la definición de velocidad. Supongo que serán los distintos “tipos” de tiempo que se consideran en la entrada: tiempos de recorrido y tiempos que son indispensables para poder efectuar el recorrido (perdóname si no es así). Y respecto a esto no es que crea que pueden mezclarse , es que creo que deben mezclarse y es la ideología dominante, la que ha impuesto el coche, la que nos impide hacerlo y nos esconde la posibilidad. Nos clasifica, a nosotros y a nuestros tiempos, en categorías estancas, de forma que el tiempo de trabajar es sólo eso, el tiempo para trabajar, y debemos cumplirlo al margen de la utilidad, individual y social, del trabajo realizado. Es como si un dios nos obligase a trabajar 8 horas y yo creo que no es así, que podemos imaginar otra sociedad en la que podríamos vivir mejor si nos atreviésemos a renunciar a algunos de los “pretendidos” avances de esta nuestra sociedad sobre-crecida. Creo que es un hecho que, en las condiciones actuales, empleamos alrededor del 25% de nuestro trabajo al culto al coche y que, colectivamente, no somos conscientes de ello. Y yo creo que yo, más que formas de moverse no contaminantes (sin saber quién decide cuándo son necesarias las otras), apoyo la construcción de otro sistema social que no se base en el crecimiento y que no nos haga esclavos del coche. Ya lo dice la entrada, en esta sociedad es casi heroico prescindir del coche.
      Te reitero el agradecimiento por tu comentario, que me hace pensar que el tema que entiendo planteas es interesante y que quizá pueda dedicar una entrada específica para él.

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  7. Pablo dijo:

    Lo del cálculo de la velocidad media me parece un pelín tramposo aunque interesante. Aunque en esta lógica seguiría ganando la bici falta imputar el coste de comprar y mantener una bici, el de las infraestructuras que comparte con el automóvil, aunque supongo que habría que aplicar alguna corrección por que están sobredimensionadas para bici y el de las infraestructuras específicas para bici que aunque en su mayor parte me parecen innecesarias se han construido y se siguen construyendo. Donde más imbatible me parece la bici es en el tema del aparcamiento.
    Hoy volveré a adelantar a coches atascados en mi camino de vuelta a casa, montado en mi bicicleta.

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    • Gracias Pablo.
      Un poco demagógico, quizá; tramposo creo que no (y casi lo siento, siempre he admirado a los tramposos que están al servicio de algo noble, que la pureza excesiva me da miedo). En ningún momento se cuantifica en la entrada la velocidad de la bici; simplemente se utiliza como referencia para visualizar lo que es la esencia del texto, que creo que no es otra, y espero estemos de acuerdo y podamos consensuarlo, que la velocidad del coche es tan reducida como +/- 10 km/h y que para conseguir eso hemos deformado toda una sociedad a su servicio.
      No se habla de la velocidad de la bici porque creo que no es posible determinarla por dos razones principales: no hay estadísticas para ello (la bici no es objeto de atención, es algo de frikis) por una parte y, por otra y más importante, si se refiere a las condiciones actuales, sería el cálculo de la velocidad una bici circulando en un sistema concebido para el coche y contra ella, y esto no sólo en cuanto a infraestructuras de transporte sino también respecto a toda la ordenación territorial, a la estructura laboral o incluso familiar, etc. Si no consideramos el coche, ¿alguien puede imaginar un vehículo privado recorriendo 12.000 km al año? ¿Y necesitando recorrerlos?.
      La alternativa a esto sería imaginar un sistema social no basado en el el coche privado, pero esto es no es algo inmediato y que no dejaría de ser algo fruto del imaginario de cada uno y, por tanto, discutible.
      Yendo un poco más lejos, y es sólo una intuición, si pudiésemos repetir el cálculo pero para la bicicleta, me temo que la parte preponderante del tiempo consumido resultaría ser la del propio trayecto, ya que el aparcamiento es fácil, la amortización de la compra de la bici es reducida, etc. En el coche lo terrible es que lo menos importante es el tiempo de trayecto.
      Insisto, gracias

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  8. pepebicis dijo:

    Muy bueno chicos ,una estupenda exposicion. Os animo a que hableis tambien de Educacion,Ivan Illich tbien lo trata,pero es Claudio Naranjo quien tiene actualmente mas critica constructiva.
    Un saludo cordial. Pepebicis

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    • Gracias. Respecto a hablar de educación, cuestión sin duda muy interesante, me temo que se sale un poco del ámbito de este blog. Quizá sí volvamos sobre Illich y sus planteamientos, pero más en relación con lo que él llamaba la herramienta convivencial, en relación con los límites del crecimiento, pero no aplicados al global sino a cada inductriá, centro sanitario, centro educacional…
      La Marea Verde (http://mareaverdemadrid.blogspot.com.es/) mantiene su propio blog sobre educación

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