De cómo nuestro ombligo es importante (ma non troppo)

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De entre las reivindicaciones “históricas”, una de las grandes perdedoras de esta crisis, si no la mayor, es la de la consideración del mundo, de la población mundial, como un conjunto solidario, donde nadie debe escupir sangre para que otros vivan (vivamos) mejor [1]. Nos sentimos tan mal (por no poder pagar la hipoteca, por no poder cambiar de coche, por no poder celebrar una comunión como si fuese una boda…) que no podemos dejar de mirarnos el ombligo y olvidamos a todos aquellos que se encuentran a más de una docena de metros de distancia, sea en Gaza o en cualquier punto de África.

El nivel de desarraigo del planteamiento es tal que ya apenas se ven, entre nosotros, reivindicaciones por la igualdad o llamadas a la cooperación al desarrollo ajeno. La crisis nos ha atacado de tal modo que ya no vemos más allá de nuestras fronteras, como si nos hubiésemos ganado el haber nacido en un lugar determinado y las ventajas que eso conlleva. Como si, por herencia, tuviésemos ganados unos derechos para siempre. Como los príncipes que en el mundo han sido.

A ello contribuye indudablemente el enfoque nacional, que simplifica las cosas absolutamente. Somos capaces de hablar de la desigualdad en nuestro país, protestar por su exceso y reclamar una renta básica para paliarla. O, en mucha menor medida, de la desigualdad entre países (casi sistemáticamente cuando estamos en el furgón de cola: España es el país europeo (o de la OCDE) en el que más crece la desigualdad…. Nunca entra en la comparación un ciudadano africano.

Esta entrada intenta poner de relieve que sí, que los de abajo de aquí estamos abajo, pero que no somos los desarrapados del mundo. Que nuestra pelea por vivir mejor en nuestro territorio tiene sentido, pero que, por encima de todo, debe cuidarse de no agravar el nivel de desigualdad mundial. Y lo hace a partir de gráficos.

En15 Gr1 Distribución mundial de la renta

Gráfico 1. Distribución de la renta per cápita entre países. Año 2012

En el primero presentamos, a partir de datos del Banco Mundial [2], la distribución de la renta per cápita [3] de la población mundial, asignando a toda la población de un país su renta per cápita.

En el Gráfico 1, la población esta ordenada por su renta per cápita de mayor a menor, de forma que, por ejemplo, los mil millones de personas más favorecidos tienen una renta per cápita superior a los 20.000 €. Insistimos que el tratamiento es por países, apreciándose las grandes mesetas que corresponden a China e India. Vemos cómo en España disfrutamos de una renta casi dos veces y media la renta media mundial, lo que no está nada mal. O cómo nos situamos en el 15% de la población con mayor renta. O cómo, desde un punto de vista más global, el 20% que más gana ingresa 15 veces lo que ingresa el 20% que menos, cuando en el interior de España esta relación es de 1 a 7  y nos parece (y es) escandalosa [4].

En15 Gr2 Coste de la vida relativo

Gráfico 2. Coste de la vida relativo para algunos países

Una disculpa que utilizamos con cierta frecuencia para justificar lo excesivo de la desigualdad numérica es que no lo mismo vivir en Mali que en España, que no es igual el coste de la vida en los distintos países. Que con un euro aquí no se hace nada mientras que en Etiopía es casi una fortuna. Respecto a esto aclaremos dos cuestiones: por una parte, el hecho anterior, en un mundo “globalizado”, en el que ya incluso los alimentos los mueven algunas pocas multinacionales, la diferencia entre costes de vida entre países es más bien un síntoma de la desigualdad general y ahonda en la pobreza y, por otra, el hecho de que esa diferencia en el coste de la vida ha sido incorporado al cálculo (hasta donde somos capaces) y están corregidas las rentas nominales por el factor “coste de la vida”. En el Gráfico 2 [5] se presenta el nivel de corrección aplicado para algunos países seleccionados. Por ejemplo, ya ha sido tenido en cuenta que con un euro en España podemos adquirir 3 veces menos “bienes” que en Bangladés (dónde nos hacen la ropa) o Vietnam. Si no hubiésemos tenido eso en cuenta, la desigualdad nominal resultaría aún más acusada.

Honestamente, pienso que lo hasta aquí dicho lo sabemos, o al menos lo intuimos, todos, aunque no nos sentimos involucrados (de ahí las disculpas que utilizamos para adormecer nuestra buena conciencia). No somos nosotros los que generamos esa desigualdad, son los “otros”, los de arriba. Incluso nosotros, responsables o no, cerramos los ojos ante nuestra situación privilegiada, de sacar partido del reparto mundial del pastel.

En15 Gr3 Distrib de ingresos en distintos paises (a)

Gráfico 3. Distribución de ingresos entre la población en distintos países

Una manera de entender cómo estamos en relación con otros países es la observar nuestra distribución de ingresos al lado de la de ellos. El Gráfico 3 representa estas distribuciones, incluyéndose en el Gráfico 4 una ampliación de la zona baja [6].

En15 Gr4 Distrib de ingresos en distintos paises (b)

Gráfico 4. Ampliación de la zona inferior del Gráfico 3

Se aprecia como sí, cómo existen situaciones mejores (incluso bastante mejores) que la nuestra pero también pone de relieve cómo prácticamente cualquier persona española se sitúa por encima de la generalidad de la población de un buen número de países (de entre los representados, de Bangladés, Etiopía, Mali, Haití y Senegal, siendo casi cierto también para India). Vamos, que quizá sea cierto que los ricos de los países pobres expolian a sus pobres, pero, incluso así, no compiten con nosotros.

En15 Gr5 Distr de ingresos por franjas

Gráfico 5. Distribución de la renta entre personas, corregida en función del coste de la vida en el lugar de residencia

Esto admite otros puntos de vista, entre los cuales, por ejemplo está el que se refleja en el Gráfico 5 (sorprendentemente, no lo he visto nunca publicado), también a partir de datos del Banco Mundial 5. Es similar al primero presentado, pero ahora a la población de cada país no se la ha asignado, a toda ella, la renta media sino que se ha clasificado por su nivel de ingresos (franjas 0-10; 10-20; 20-40; 40-60; 60-80; 80-90 y 90-100%) [7].

Respecto al Gráfico 1 inicial existen algunas coincidencias (fundamentalmente los valores medios) pero otras cosas son distintas. Por ejemplo, el ratio entre las rentas del 20% que más y menos ingresan se ha duplicado. Ahora es 28 frente a los 15 anteriores. Es lógico; si a la desigualdad entre países le añadimos la que existe en el interior de cada uno de ellos, la desigualdad global aumenta.

Pero lo que de verdad nos interesa del gráfico es su relación con la situación española, que también se representa (se resaltan los puntos representativos de cada una de las franjas de análisis).

Como presumíamos, es rigurosamente cierto que nuestros ricos tienen trascendencia: nuestro 10% más destacado se sitúa entre el 1,2% de los mayores rentistas mundiales. Pero el 10% que menos ingresa no está tan mal. Está por debajo de la media pero se sitúa en el 37% del ranking (desde el punto de vista contrario, están mejor que casi los 2/3 de la población mundial, muy por encima de la mediana). La gente cuyas rentas están entre el 10 y el 20% se sitúa prácticamente en la media mundial. Parece evidente que la muy mayor parte de los españoles debemos considerarnos privilegiados.

Bien, el lector avisado habrá apreciado que hasta ahora hemos evitado hablar de valores absolutos de la renta, que siempre hemos comparado porcentajes pero no hemos dicho nada acerca de los números. Esto ha sido así para evitar confusiones, ya que la renta per cápita no es en absoluto equivalente a la renta que cobra en mano cada persona. La renta per cápita es la renta percibida directamente incrementada con otros conceptos económicos que no tienen forma de renta (un ejemplo sería la educación o la sanidad públicas) y permite bien la comparación económica entre países, pero no representa en absoluto la renta de la que cada uno de nosotros disfruta individualmente [8].

En15 Gr6 Renta mundial equivalente

Gráfico 6. Población mundial con una renta inferior a la indicada en España

Consecuencia de ello, para saber cómo estamos cada uno de nosotros a nivel mundial, debemos hacer algunas correcciones, para lo que hemos recurrido a los datos que nos proporciona el INE en cuanto a la distribución de las rentas en España [9]. A partir de esta, estimamos el nivel de renta que se asocia a cada porcentaje de población [10]. Los resultados se reflejan en Gráfico 6. La curva principal es la que corresponde a un hogar unifamiliar, de la que se han derivado las otras dos aplicando las equivalencias que usa la OCDE [11]. Se aprecia como, por ejemplo, un “mileurista” español viviendo solo, visto a nivel mundial, está por encima, en cuanto a poder adquisitivo,  de las tres cuartas partes del mundo, o cómo una eventual renta básica de 500 € mensuales en España situaría a su perceptor (viviendo sólo) por encima de las dos terceras partes de la humanidad.

Y, visto lo visto, las preguntas surgen desde la pura humanidad: ¿realmente pensamos que necesitamos crecimiento, como nos dicen los economistas, o necesitamos algo más de equidad, de justicia? ¿Podemos considerar como compañeros a nuestros compatriotas por el solo hecho de serlo o deberíamos pensar en aquellos a los que no dejamos entrar (o que se quedan en su tierra)?

¿Tenemos derecho a centrarnos sólo en lo nuestro y olvidarnos de lo que ocurre un poco más lejos? ¿Sólo cuando hablamos del 0,7%, si es que lo hacemos, o también cuando reivindicamos una renta básica para “los españoles”?

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NOTAS PERFECTAMENTE PRESCINDIBLES

[1] Esto lo cantaba hace ya muchos años Atahualpa Yupanqui, hoy casi olvidado

[2] http://data.worldbank.org/indicator#topic-3

[3] La renta per cápita viene a ser algo así como la parte de lo que producimos entre todos que nos correspondería a cada uno, si el reparto fuese igualitario. Es el cociente entre el Producto Interior Bruto y la población. Es el indicador típicamente usado por los economistas para comparar países.

[4] Por ejemplo, “La crisis dispara la desigualdad de ingresos entre los españoles” (http://elpais.com/diario/2011/10/31/economia/1320015602_850215.html).

[5] Establecida a partir de los datos por países de http://wdi.worldbank.org/table/1.1

[6] Integración de los datos del Banco Mundial correspondientes a http://data.worldbank.org/indicator#topic-3 y http://databank.worldbank.org/data/views/reports/tableview.aspx

[7] Esta clasificación ha obligado a trabajar, seleccionando siempre los datos más recientes, con datos que ya tienen una cierta antigüedad (el porcentaje no cambia muy rápidamente en el tiempo). También ha conducido a no poder incluir a ciertos países por ausencia de datos (hemos debido renunciar a los países con población inferior al millón de personas y a otros (Somalia y Libia) especialmente desorganizados; en total la población no considerada es de sólo 44 millones respecto a un total de 7.000). Incluso hemos optado por considerar una distribución igualitaria de la población en países con ausencia de estadísticas públicas (Cuba, Eritrea, Guinea Ecuatorial, RD de Corea, Birmania y Arabia Saudita). Esto último hace que se haya suavizado muy ligeramente la curva.

[8] Es claro que el concepto de renta per cápita está muy alejado de los ingresos que percibe un individuo en forma de dinero. Uno contempla todos lo que se produce en el país mientras que en el otro no se puede considerar lo que utiliza directamente la administración (20% en educación, enseñanza,…), lo que se dedica (formación bruta de capital) a la compra de maquinaria y otros útiles de producción (20%),… Sí, también incluye el gasto en armamento o el presupuesto la casa real, por ejemplo.

[9] “Distribución de hogares y personas (en porcentaje) por tramos de renta” que proporciona el INE a partir de la “Encuesta de Presupuestos Familiares. Base 2006” para el año 2012. http://www.ine.es/jaxiBD/tabla.do?per=12&type=db&divi=EPF&idtab=561

[10] Se tienen en cuenta los ingresos monetarios (netos) percibidos regularmente por los miembros del hogar cualquiera que sea su origen. Se consideran  los ingresos de trabajo por cuenta propia, los ingresos de trabajo por cuenta ajena, los ingresos por pensiones contributivas y no contributivas, los subsidios y prestaciones de desempleo formación profesional o de fomento de empleo, otros subsidios y prestaciones sociales regulares, las rentas de la propiedad y del capital y otros ingresos regulares.

[11] El número de unidades de consumo del hogar, según la escala de la OCDE modificada, se calcula mediante la suma de los miembros del hogar ponderada según los coeficientes siguientes: 1 para el sustentador principal (primer adulto del hogar); 0,5 para los siguientes adultos (más de 13 años) y 0,3 para los niños (13 años y menos). http://www.ine.es/DEFIne/es/concepto.htm?c=4607&op=30458&p=1&n=20

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8 respuestas a De cómo nuestro ombligo es importante (ma non troppo)

  1. Buen análisis e interesante enfoque.

    Solo matizaría la conclusión de que ni los más ricos en los países pobres pueden competir con nosotros, porque se escapan de este análisis. Medir los ingresos, especialmente los más elevados, no es tarea fácil, por lo que conviene tomarse los datos con cierta cautela, a lo que se añade que solo se dispone de ingresos medios de las mencionadas franjas de la población de cada países, pero no sabemos como se distribuyen los ingresos dentro de cada franja. En las franjas por debajo del 90% eso no es mayor problema ya que los ingresos están acotados por los valores de las franjas adyacentes y podemos interpolar, pero la franja del 10% más rico no está acotada hacia arriba y abarca un mayor rango de ingresos que el 90% restante de la población. Se observa en los gráficos 3 y 4 que el mayor salto de ingresos entre franjas se produce en este tramo más rico de las curvas, lo que se debe a que típicamente, sobre todo en los países más desiguales (como los países menos desarrollados y EEUU), una capa muy fina de algo así como el 0,1% más rico acapara una parte importante de la renta nacional y son ellos los que suben tanto la media de los ingresos de esta franja del 10% más rico. Las curvas reales que obtendríamos si tuviéramos los datos exactos de ingresos de todos los individuos, al llegar al tramo del 10% de mayores ingresos seguirían primero ascendiendo de manera paulatina en linea con los tramos anteriores para empezar a dispararse al acercarse al 100%, hasta en los países pobres, hacia unos valores que se saldrían de cualquier gráfico a no ser que se recurre a una escala logarítmica en los ingresos.

    Por si fuera de vuestro interés, recientemente escribí un artículo sobre como se mide y se cuantifican la pobreza y la desigualdad social, aunque más enfocado a nuestro entorno, para aclarar una serie de confusiones en el debate público: https://comunicaliza.wordpress.com/2014/11/18/cuantificar-la-pobreza-y-desigualda/ En el hago referencia a otro artículo mío que contiene una serie de consideraciones a tener en cuenta en la interpretación de la renta media.

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    • Gracias Ansgar Seyfferth por tus comentarios y por la cita que aportas (y disculpas por el retraso en la contestación, causado por un mes de ausencia).
      No tengo nada que objetar en el plano teórico al hecho que señalas de ser cada vez más apuntada la curva de distribuciión de la renta (figuras 1 y 5 de la entrada). Indudablemente es así.
      Ahora bien, esto no incide en nada en el contenido de la entrada, que no intenta caracterizar a la riqueza sino de situarnos, a los no especialmente ricos españoles, en relación con la renta de otras poblaciones más pobres y poner de relieve cómo en el reparto mundial de la riqueza, incluso los desfavorecidos españoles gozan (gozamos) de mejores condiciones que una mayoría de ciudadanos de otros países.
      Aun cuando la investigación de las rentas máximas puede tener interés, desde el punto de vista del reparto de la riqueza en relación con las clases medias y bajas importa más la “masa” el total de los ingresos y eeste está influido por la renta de los ricos pero también por su número. Tienen el mismo efecto 3 ricos con unos ingresos de 100 cada uno (media 100) que otros 3 con ingresos de 30, 70 y 200 (misma media con distribución interna mucho más apuntada) y mas cualquiera de esos tríos que el que hemos supuesto más rico (se apropia de 200 frente a los 300 de los que se apropian los tríos). Es importante, por tanto, no intentar llegar a un nivel de detalle exagerado, que complica mucho el análisis y permite que este tenga muchas lecturas alternativas.
      Por otra parte, los más ricos lo son no tanto por su renta como por las variaciones en la valoración de su patrimonio. Uno de los records de Adelson (el magnate de Eurovegas) es el de haber sido la persona que registró mayores pérdidas hace unos años y no por eso nadie le siruó como el más pobre. Hablar de los extremadamente más ricos es complejo y, en muchos casos, equívoco. Es mejor el titular acerca de lo que tiene el que más tiene, puede ser epresivo y sintomático, pero es más relevante lo que pasa con un conjunto más amplio.
      Incluso, si es difícil la cuantificación de la renta del 0,1% de personas que más tienen, no lo es tanto y exige menos precisión ver entre cuantas personas se reparten el 10% de la riqueza, siendo indiferente a efectos prácticos que ea entre 1 o entre 10 en una población de 1000 (el 90% estante debiera distribuirse entre 990 en el primer caso y entre 999 en el segundo, lo que es prácticamente lo mismo).
      En resumen, que la cuestión que este blog se plantea no es, desde luego, la distribución de la renta entre los más ricos (allá ellos, los que acaparan el 10% del total). Obviamente esto no niega el interés académico que pudiera tener esta cuestión y que su estudio, en algún momento, pueda llegar a contribuir a generar una doctrina útil

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      • Gracias por tu respuesta. Cierto que un exceso de detalle puede complicar la interpretación, pero por otro lado una simplificación excesiva tiene el peligro de pasar por alto aspectos importantes. Insisto que ello no es una crítica a tu interesante análisis, ya que aparte de que los datos en cuestión no están disponibles con suficiente detalle para la mayoría de los países y suelen ser menos fiables, has puesto el foco en las diferencias ENTRE países, lo cual me parece muy importante para situar nuestros problemas en una perspectiva verdaderamente global. Lo que pretendo es complementar tus reflexiones profundizando un poco más en las características de las también importantes desigualdades DENTRO de los países (lo uno no excluye lo otro), para cuyo entendimiento completo los más ricos son fundamentales y no de un mero interés académico, como intentaré ilustrar con un ejemplo.

        Si se compara la actual distribución de ingresos de EEUU con la que tuvo el país en las décadas previas a la revolución neocon, se observa que el 80% de la población con menos ingresos ha perdido una parte considerable de su peso en la renta nacional en beneficio sobre todo de una fina capa de “super-ricos”, como el 1% que acapara ya la cuarta parte de los ingresos totales, cuando hasta los años 80 no llegaba ni a la décima parte, una proporción que ahora bien podría corresponder al 0,1% de más ingresos, y hasta el 0,01% más rico empieza a tener una proporción apreciable de los ingresos. (Y como bien dices, si en vez de los ingresos nos fijamos en el patrimonio, la desigualdad es mucho mayor aún: Recientemente The Economist se hizo eco de una estimación que equipara el patrimonio del 0,1% más rico en EEUU con el del 90% menos rico). Por tanto, si la actual renta nacional estuviera repartido como hasta hace unos 30 años, sin esta creciente concentración tan apuntalada de ingresos en manos de una parte muy pequeña de la población, las clases medias y bajas tendrían miles de dólares anuales más per cápita.

        Es cierto que EEUU es un país más desigual que las demás sociedades desarrolladas, pero en muchos países en vías de desarrollo la concentración de riqueza en manos de unos pocos es mayor aún, de modo que también en los países pobres hay personas inmensamente ricas (también en comparación con el nivel de vida medio de los países ricos), tan ricas que a pesar de su reducido número su riqueza podría mejorar sensiblemente el nivel de vida de sus paisanos si estuviera más repartido; de ahí su relevancia. Y lo interesante es que esta disminución de la desigualdad sería, más allá del consiguiente aumento del nivel de vida de la mayoría, una ventaja en si mismo según el epidemiologo social Richard Wilkenson al que cito en mi artículo mencionado: Justo antes del apartado “Otros conceptos relacionados con la pobreza” enlazo con un vídeo que recomiendo encarecidamente a quien le interese la temática y no conozca ya sus investigaciones al respecto.

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  2. Natso dijo:

    Interesantes gráficas para posicionarnos más claramente con respecto a otros paises. Es cierto que el problema sigue siendo de desigualdad y que lo más fácil y cabal sería poner límites y obligar a los que más tienen a ganar menos y repartir más. Esto que siempre pensamos a nivel individual, para aplicar a las personas que acaparan la riqueza, se podría aplicar también a los paises más favorecidos para que aportasen más por la cooperación al desarrollo a los menos favorecidos. Sin créditos infames, claro; y sin politicos corruptos a manos de empresas (no se qué es más dificil). Ambas luchas deben coexistir, pero es muy cierto que las ayudas al desarrollo (concepto que podría crear otro debate, al estar vinculado al “progreso”) no las tenemos tanto en mente y en palabra. ¡Buena entrada! 🙂

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  3. RBCJ dijo:

    El hombre siempre ha sido social , parece lógico que existan planteamientos de solidaridad en primera instancia domésticos. Sin duda podemos actuar para ser solidarios con Haití pero en la situación actual probablemente podemos ser de más ayuda en entonos más próximos. La solidaridad internacional demanda organización , ONGs , Gobiernos, Entidades globales.. ¿hacia dónde nos encaminamos..?, desconfiamos , presupuestos no claros , supervisión escasa….¿Hay que ser confiado y altruista?. Con los políticos parece que últimamente no queremos serlo , ¿con los demás, también humanos, debemos?. Por dónde empezamos un trozo de pan para comer hoy o una potabilizadora para no morir por agua contaminada. ¿Quién lo decide?.¿Puede ser más útil instaurar una cultura de planificación familiar a corto que levantar hospitales?. ¿Quién lo decide?. Mientras el voluntario duda , alguno se va sin más a colaborar donde toque ,en vacaciones o en un año sabático , otros aparentemente intentan clarificar estos dilemas normalmente cobrando, otros se recluyen en sus problemas hoy mas graves que ayer y otros miran para otro lado aunque trabajen esforzadamente para sacar su familia adelante. ¿A quién criticamos?. Hay cuestiones internacionales de imposible solución tal cual estamos , con adoptar principios éticos en nuestra vida cotidiana ya avanzaríamos. Eso sí todos ,protagonistas en la acción , ejecutores y receptores.

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    • Gracias RBCJ por tus, sin duda, interesantes reflexiones.y perdón por el retraso en la respuesta (un mes de ausencia tiene la culpa). Sólo un pequeño añadido: la entrada no pretende resolver el mundo ni todas las cuestiones que se asocian a las relaciones entre países; de hecho, creo que si planteamos demasiadas cuestiones a la vez llegamos a una complejidad tal que nos impide toda acción. El objetivo de la entrada es mucho más simple; sólo pretende contribuir a que seamos conscientes de que, incluso ahora, muchos vivimos como verdaderos privilegiados en relación con el común (si no introducimos esa clasificación que se asocia al punto de nacimiento) y a que, como consecuencia de ello, cuando planteemos nuestras reivindicaciones seamos cuidadosos para que no lleven asociadas un mayor expolio para los “otros”, para que nuestra mejora no lo sea a costa de otros que están todavía peor y que tienen menos posibilidades de defensa. Y esto por razones de justicia

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  4. Luis García dijo:

    Un trabajo ciertamente interesante. Me parece muy oportuno exponer con datos claros lo que cualquiera con un poco de conciencia sospecha pero que tendemos a olvidar con tanta facilidad.
    En mi opinión este tipo de análisis pone en evidencia a los que nos venden la idea de la necesidad de crecimiento en nuestras sociedades privilegiadas y a los que más o menos inconscientemente la compramos. Y más aún en este presente y previsible futuro en el que, debido a la escasez de recursos, el crecimiento va a ser cada vez más un juego de suma cero. Aunque esto último sea anatema entre casi todos los que piensan la economía y la política económica…
    Tengo una pregunta metodológica: ¿por qué no se ha utilizado el PIB PPA per capita, que ya corrige en función del nivel de coste de la vida en cada país?

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