Yo soy antihospitalario. Alegato por las vacunas (y 3 de 3). La parálisis infantil

Portada del libro que el fotógrafo Sebastiao Salgado dedicó a la erradicación (deseada) de la viruela

Portada del libro que el fotógrafo Sebastiao Salgado dedicó a la erradicación (deseada) de la viruela

En el contexto que dibujábamos en la primera parte de esta entrada, relativo a las vacunas en general (“Alegato por las vacunas, 1 de 3)”, y como continuación de la segunda, referida a la vacuna contra la viruela, en esta tercera y última parte de la entrada nos referimos a la vacuna contra la polio o parálisis infantil (o, en otras palabras, a la maldición del exceso de higiene, que también se puede expresar así).

¿Por qué la polio? [i]

Por muchas razones, pero, esencialmente, porque permite poner de relieve la necesidad de hacer algo en este nuestro mundo, algo más que refugiarnos en la evolución “natural” de las cosas. Nosotros formamos parte de la evolución. Y pone esto de relieve porque la vacuna contra la polio, en caricatura, vino a paliar los efectos negativos del exceso de higiene.

  • La poliomielitis o polio es conocida también como “parálisis infantil” por tratarse de una enfermedad esencialmente inhabilitante, sin tratamiento específico incluso hoy y que afecta principalmente a los niños.
  • Todos los que tenemos una cierta edad la hemos conocido. Alguien próximo la ha sufrido y ha debido vivir desde muy niño con muletas o en silla de ruedas.
  • Al ser una enfermedad antigua pero epidémicamente reciente, su evolución está bien documentada.
  • Ha tenido un comportamiento alejado de lo que se esperaría de una enfermedad “normal”. Ya su aparición epidémica, casi de la nada, y el crecimiento continuado durante medio siglo no es una evolución típica.
  • Ya desde finales del siglo XIX se observó que la poliomielitis afectaba más a las poblaciones con cierto nivel económico, mientras que pasaba casi desapercibida en las poblaciones más pobres. El concepto de suciedad y enfermedad, que iba parejo con el de enfermedad infecciosa, no parecía cumplirse con ella. Paradójicamente, a medida que el mundo industrial avanzaba y que disminuía la tasa de mortalidad infantil, señal de mejora higiénica y sanitaria, aumentaba la frecuencia de la polio paralítica.
  • Aparece en primer lugar en los países más ricos y afecta en mayor medida a las capas ricas de la sociedad, lo que no es normal en enfermedades infecciosas. Es absolutamente esclarecedor el caso vivido en Casablanca. En esa ciudad marroquí, en la década de 1950 y bajo el régimen colonial francés, coexistían dos comunidades importantes (marroquí y europea) y relativamente impermeables. En el periodo 1947-53, cuando la epidemia de polio alcanzaba sus cotas máximas, se dieron casos en ambas comunidades, pero la incidencia en la zona europea (se supone que en mejores condiciones sanitarias e higiénicas) fue 20 veces superior a la sufrida en la zona marroquí. Además, los casos marroquíes ocurrieron principalmente en niños pequeños, mientras que en la zona europea muchos de los casos afectaron a niños mayores y adultos jóvenes. [ii]
  • Durante las dos guerras mundiales, la morbilidad en Europa se estancó, en lugar de subir, recuperando su ritmo perverso al final de las contiendas.

Y eso, ¿por qué?

El proceso puede ser descrito así [iii]:

  • A finales del siglo XIX, cuando la polio todavía no se había convertido en epidemia y como consecuencia de la falta de higiene pública, las enfermedades gastrointestinales estaban absolutamente generalizadas (ver, por ejemplo, la entrada “Yo soy antihospitalario. El cólera, la medicina y el alcantarillado“).
  • En ese ambiente, la mayor parte de los niños pequeños las sufrían en primer año de su vida, cuando todavía disponían de anticuerpos pasivos derivados de la lactancia. Esos anticuerpos no impedían la infección gastrointestinal pero sí el paso de esta a la circulación sanguínea y, por tanto, la afección al sistema nervioso central y la parálisis. Simultáneamente, el niño desarrollaba su propia inmunidad activa.
  • La llegada y la generalización de la higiene pública redujo de manera muy notable la incidencia de las infecciones gastrointestinales, de forma que cuando afectaban a los niños (de forma ya más esporádica), estos ya no disponían de la inmunidad pasiva de la lactancia, por lo que era mucho más probable la extensión de la infección, así como la afección al sistema nervioso central.
  • Esto dio lugar a que los primeros brotes epidémicos ocurriesen en los países con mejor higiene y afectasen principalmente a niños, de donde deriva el nombre alternativo de parálisis infantil.

¿Qué dicen los datos históricos?

Morbilidad polio USA v1

Evolución de la morbilidad de la polio en USA. Datos provenientes de US Centers for Disease Control and Prevention

En el gráfico se refleja la evolución de la incidencia de la polio en USA desde que se empezó a manifestar como epidemia. Se aprecia lo preocupante de la situación tal como podía ser vista allá por 1950.

También se aprecia cómo, en tan sólo tres años (1955 a 1957) la enfermedad casi desaparece, haciéndolo por completo en otra media docena de años más. No es casualidad que la primera vacuna (con virus inactivados, de Salk, que no produce protección grupal) se introdujese en USA en ese año 1955. Poco después (1960) fue sustituida por otra más eficiente (con virus atenuados, de Sabin). Es difícil no atribuir la caída de la enfermedad a los efectos de la vacuna.

Morbilidad Polio España v1

Evolución del número de casos detectados de poliomielitis paralítica en España. Fuente:” La poliomielitis y el síndrome post-polio; una breve revisión” (P. León Rega y otros)

Si recurrimos a los datos españoles, que se presentan en la figura, estos sugieren las mismas conclusiones.

La caída de la enfermedad se produce más tarde en España, no teniendo lugar hasta los primeros años 60, que es cuando se introduce en nuestro país la vacunación (inicialmente hubo un cierto nivel de aplicación de las vacunas en la medicina privada, pero hasta noviembre de 1963 no se introduce la vacunación en la sanidad pública). También entre nosotros la caída del número de casos coincide con la introducción de la vacuna.

Y una vez conseguida la vacuna y controlada la enfermedad en los países ricos aparece la posibilidad de plantear la erradicación. Este proceso lo inicia la Organización Mundial de la Salud (OMS) con un esquema semejante al descrito para la erradicación de la viruela planteándose como objetivo la erradicación en el año 2000, para después posponerla hasta el 2005 y más tarde hasta el 2008 y el 2015, situando hoy el objetivo en 2018. Cierto que se han ido consiguiendo avances notables, hasta el punto que hoy sólo es endémica en tres países (Paquistán, Afganistán y Nigeria, con crecimiento únicamente en el primero, que, además, actúa como “exportador de casos a muchos otros países, como son el mismo Afganistán, China, Egipto, Israel, Gaza, Irak o Siria). Se puede leer, por ejemplo esta referencia .

Si se analiza el largo proceso, aparecen algunos hechos notables:

  • El hecho de disponer de los medios (de la vacuna) y de ser todas las circunstancias aparentemente favorables no garantiza que se consiga el control o la erradicación de la enfermedad. Es necesaria una voluntad colectiva.
  • Esto se pone de manifiesto, por ejemplo, en el caso español, con un retraso de casi una década en la aplicación de la vacuna respecto a nuestro entorno. Hay quien estima que si se hubiese actuado con la diligencia debida se hubieran evitado más de 12.000 casos de poliomielitis paralítica y más de 1.600 muertes por esta causa. [iv]
  • Lo anterior sólo puede ser explicado por el carácter dictatorial del régimen franquista que, en un primer momento, optó por negar una realidad negativa y que afectaba a un porcentaje cada vez mayor de la población.
  • Otro ejemplo es el que estamos viviendo hoy, cuando los voluntarios que trabajan en las campañas de vacunación en Paquistán o Nigeria son objetivo de persecución a muerte por “escuadrones”, que les acusan de ser agentes enemigos. Desde julio 2012 han muerto asesinadas en Pakistán 67 personas implicadas en las campañas contra la polio y otras 10 en Nigeria.
  • Para vergüenza del mundo occidental, lo anterior no puede ser expuesto si, simultáneamente, no se recuerda que (se puede leer esta referencia, por ejemplo)  en Pakistán la situación es muy compleja y que, en relación con la polio, lo es aún más desde que la CIA decidió simular campañas de vacunación para encontrar a Bin Laden. Los atentados comenzaron después de publicarse que un espía USA se había hecho pasar por médico, organizando una falsa vacunación para conseguir ADN de algún familiar de Bin Laden que pudiera probar que estaba en la zona.
  • Cierto es que los hechos anteriores no están oficialmente reconocidos, pero es absolutamente significativo que, como respuesta al escrito dirigido al presidente Obama por los decanos de una docena de Escuelas de Salud Pública, la Casa Blanca asegurase que “la CIA ya no usará programas de vacunación como tapadera de operaciones de espionaje”. [v]
  • En todo proceso existen fallos; es imposible llegar al riesgo cero y un número limitado de fallos (o de consecuencias adversas) no puede hacer que se rechacen soluciones colectivamente beneficiosas. Cierto es que estos fallos nunca debieran ser ni ignorados ni escondidos, sino que, por el contrario, debieran permitir avanzar hacia un mundo más amable.
  • Un ejemplo de lo anterior, en relación con la polio, puede ser el denominado “Caso Cutter”. En Estados Unidos, en plena campaña de vacunación de 1955, se produjeron 205 casos de polio relacionados con la vacuna (75 niños vacunados y el resto no, pero que habían estado en contacto con los anteriores), de los cuales once murieron y la mayor parte sufrió parálisis. Ese año, el total de casos superó los 25.000.
  • Como consecuencia de ello, se interrumpió la vacunación en todo el país y se evaluó lo sucedido. Resultó que todos los lotes provenían del mismo laboratorio (Laboratorios Cutter, en California), todos cuyos lotes fueron retirados, y que había habido una inactivación insuficiente del virus, no detectada por haber sido insuficientes los controles por estar desbordados los organismos de control ante el gran número de lotes que debían ser estudiados.
  • Una vez conocidas las causas, un par de meses después del brote se reanudó la vacunación, incrementando los controles de seguridad y con una cierta desconfianza por la población, que un par de años después ya había desaparecido. (Se puede ver esta referencia, ya citada más arriba).
  • Otra circunstancia, también española, es la relativa al olvido en que quedan los afectados cuando se olvida la enfermedad que les afectó. En España, la Asociación Afectados de Polio y Síndrome Post-Polio lleva años reclamando atención por parte de las distintas autoridades que nos han gobernado.

¿Y qué se desprende de todo ello? Sencillamente que no podemos renunciar a las vacunas, que forman parte de nuestro sistema de prevención. A menos que consideremos preferible luchar contra la polio restableciendo las condiciones de higiene y salubridad pública que existían en el siglo XIX, cuando el cólera causaba estragos entre nosotros. Sin que eso nos impida luchar contra los beneficios ilegítimos de la industria farmacéutica y por conseguir que las vacunas sean accesibles para toda la población.

NOTAS PERFECTAMENTE PRESCINDIBLES

[i] De acuerdo con la información de la Organización Mundial de la Salud, la poliomielitis es una enfermedad muy contagiosa causada por un virus que invade el sistema nervioso y puede causar parálisis en cuestión de horas. El virus se transmite persona a persona, principalmente por vía fecal-oral o, con menos frecuencia, a través de un vehículo común, como el agua o los alimentos contaminados, y se multiplica en el intestino. Los síntomas iniciales son fiebre, cansancio, dolores de cabeza, vómitos, rigidez del cuello y dolores en los miembros. Una de cada 200 infecciones produce una parálisis irreversible (generalmente de las piernas), y un 5% a 10% de estos casos fallecen por parálisis de los músculos respiratorios.

[ii]A survey of poliomyelitis virus antibodies in French Morocco”. J.R. Paul y D.M. Horstmann

[iii] “From Emergence to Eradication: The Epidemiology of Poliomyelitis Deconstructed“. Neal Nathanson and Olen M. Kew

[iv] De la referencia citada en el texto principal “La poliomielitis y el síndrome post-polio; una breve revisión” (P. León Rega y otros):  “Sí, al igual que en otros países de nuestro entorno geográfico y cultural, las autoridades españolas hubiesen utilizado activamente la vacuna Salk desde el año 1956, se hubieran evitado más de 12.000 casos de poliomielitis paralítica y más de 1.600 muertes por esta causa. Estas cifras están calculadas sobre la base de los casos declarados desde 1956 hasta 1963 y de una eficacia vacunal del 90%. Puede argumentarse que las condiciones económicas que concurrían en España por aquellos años, unidas a las dudas que surgieron en tomo a la seguridad de la vacuna tras el “incidente Cutter”, justificarían ese retraso. Sin embargo, sólo un año después, en 1957, la eficacia y seguridad de la vacuna Salk quedaron sobradamente probadas y, considerando la grave situación epidémica que vivía el país, con miles de niños afectados y centenares de muertos, resulta difícil aceptar las motivaciones económicas que hubiera podido aducir una administración pública que, por poner un ejemplo, se hallaba entonces cercana a concluir la construcción de la basílica del Valle de los Caídos, que fue inaugurada el uno de abril de 1959. Una campaña de vacunación iniciada en 1957 habría evitado más de 10.000 casos de poliomielitis paralítica y más de 1.300 muertos”.

[v] Blomberg.com, en su edición de 21 de mayo de 2014, escribía literalmente: “La Casa Blanca ha confirmado esta semana que la Agencia Central de Inteligencia [CIA] ya no usa las campañas de vacunación en sus operaciones, reactivando el debate sobre el regreso sorpresa del virus de la polio. Es conocido que la CIA había utilizado vacunaciones falsas en la cacería de Osama Bin Laden, que terminó con su asesinato en un escondite en Pakistán en 2011. La operación desencadenó una violenta reacción en contra de los vacunadores, lo que obstaculizó los esfuerzos que se realizan para erradicar la enfermedad allí. Después de que los decanos de doce escuelas de salud pública de Estados Unidos quejaran, en enero de 2013, al Presidente Obama de los “daños colaterales”, la Casa Blanca [se refiere a Lisa Monaco, asesora principal en materia de antiterrorismo del Presidente Obama] respondió el 16 de mayo, diciendo que una directiva de la CIA, establecida en agosto de 2013, había prohibido el uso de dichas campañas”. Esto mismo lo recogía también CBC News dos días antes y un día más tarde, entre nosotros y en castellano, El País.

 

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2 respuestas a Yo soy antihospitalario. Alegato por las vacunas (y 3 de 3). La parálisis infantil

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  2. GB dijo:

    Estoy aprendiendo una barbaridad. Gracias por compartir tu sabiduría

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