Esperanza de vida y energía

Esperanza de vida v2

Esperanza de vida al nacer, ordenada por países de mayor a menor (elaboración propia a partir de datos del Banco Mundial)

El gráfico que encabeza esta entrada debiera ser suficiente para hacernos reflexionar y, mejor, sentir. Refleja la esperanza de vida al nacer en el mundo pero ordenada por países y de mayor a menor. Así, por ejemplo, mientras 500 millones de personas pueden esperar vivir, al nacer, 80 años o más, otros 500, los más pobres, esperarán no llegar a los 55, veinticinco años menos.

Pero no es ese el asunto de que trata esta entrada, que pretende ser, tan sólo un divertimento, aunque, ciertamente, macabro.

En una entrada anterior (“¿Ahorro energético? Mejor decrecimiento“) hemos puesto de relieve cómo parece imposible que no se agoten los recursos (concretamente, hablábamos de los energéticos) si no se mantiene (o acentúa) la desigualdad en su distribución mundial.

La demostración pasaba porque si los países con menores consumos de energía se igualasen, hoy mismo y por arte de magia, al consumo español (que, a los españoles, no nos parece excesivo), el consumo mundial se vería multiplicado por 2.

Pues bien, eso mismo puede aplicarse también a otras variables, como por ejemplo, la esperanza de vida al nacer.

En la esperanza de vida también se aprecia, a escala mundial, una desigualdad importante, que queda reflejada en el gráfico que abre la entrada. Hay esperanzas de vida que nos debieran dejar sin respiración, al menos si no hacemos algo; si no obligamos a nuestros gobernantes a que, estructuralmente, trabajen para mejorar la situación, ya.

Pues bien, si hacemos el mismo pase de magia y conseguimos que todo el mundo que ahora tiene una esperanza de vida por debajo de la española (81,6 años) alcance nuestro nivel (a lo que indudablemente puede aspirar cualquier persona) la esperanza de vida media pasaría a ser, desde los 70,3 años estimados hoy, unos mágicos 81,7 años.

La cuestión radica en que esos años de más también necesitan un consumo energético. El consumo energético medio por persona crecería en la relación en que lo haría la esperanza de vida. Pasaría de las  actuales 1,87 toneladas equivalentes de petróleo por persona a 2,17. El consumo de energía se vería multiplicado por 1,16, lo que, en época de carencia, no es poco (por ejemplo, se comería prácticamente entero el objetivo de reducción de consumo energético incluido en el tan cacareado compromiso de los cinco 20 de la Unión Europea, incluso extendiendo el compromiso a todo el mundo) [1].

Visto desde el otro punto de vista. El que los habitantes de países con bajos ingresos vivan menos permite que a nosotros nos duren más las reservas de petróleo. Los años de vida que ellos pierden nosotros, consciente o inconscientemente, los convertimos en reservas de energía (para nosotros).

Y esto hoy es ciertamente así pero no es ley divina. Puede ser cambiado y el cambio pasa por inversiones lejanas en abastecimiento y saneamiento, en agricultura, en sanidad y en educación (y en parar todas las guerras, que los que siempre pierden son los de abajo). En resumen, en pensar que el mundo somos todos, independientemente del país en que nos toca nacer.

Y también por pensar en que nuestro consumo no debe (ni, hoy día, puede) estar limitado sólo por nuestro poder adquisitivo. Que hay límites globales y colectivos y no tenemos derecho a consumir, a gastar, todo lo que nos apetezca simplemente por poderlo pagar.

NOTAS PERFECTAMENTE PRESCINDIBLES

[1] Puede leerse algo sobre este tema de los cinco 20 en https://es.wikipedia.org/wiki/Estrategia_energ%C3%A9tica_de_la_Uni%C3%B3n_Europea

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Una respuesta a Esperanza de vida y energía

  1. GB dijo:

    Qué dura reflexión. No menos dura a pesar de que ya se sabía o intuía. El hecho de que vivimos a costa de otros, expresado así, con datos, es demoledor. Gracias por compartirlo

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