La pobreza energética mata mucho

(Y la guerra, también)

Colau-y-Carmena-crearan-un-fondo-urgente-para-luchar-contra-la-pobreza-energetica-en-sus-ciudades v1

Concentración para denunciar la pobreza energética en España. – Foto Equo Córdoba. Tomada de Vozpopuli (27-5-2015)

Todavía está fresco el revuelo causado por el “aviso” de que la carne procesada produce cáncer y, por tanto, mata. Obviamente, no es un tema baladí que, además, afecta en mayor medida a las sociedades que consumimos más carne procesada y, quizá por eso, en ellas la repercusión mediática ha sido grande.

Para centrar las cosas, haciendo unos números sencillos puede llegarse a la conclusión de que, si es cierto el diagnóstico de la Agencia Internacional de Investigación sobre Cáncer (IARC por sus siglas en inglés) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) [1], la ingesta de carne procesada en España podría ser responsable de unas 1.700 muertes de las 377.000 que se producen anualmente (expresado en el ratio habitual de fallecimientos por cada cien mil habitantes, podría cargar con la responsabilidad de 4 defunciones de las 837 totales) [2].

Pues bien, con los números anteriores en la cabeza, nos atrevemos a afirmar que la pobreza energética mata, mata más (y no nos escandalizamos) y mata de más maneras.

Una manera realmente “espectacular” se produce a través de los incendios. No existen cifras oficiales concretas relativas a toda España, pero estimaciones recientes establecen que el número de incendios en viviendas en España está en el entorno de los 150.00 anuales, en los que se producen alrededor de (es variable anualmente) 150 víctimas mortales [3]. Y una parte muy importante de estas cifras tiene como causa última la pobreza energética. Lo explica muy bien el vídeo grabado por bomberos de Barcelona (y que puedes ver pinchando aquí) en apoyo a la ILP de “medidas urgentes para hacer frente a la emergencia habitacional y la pobreza energética” recientemente culminada con éxito en Cataluña (este tema ha sido tratado específicamente en la entrada anterior “En Cataluña pasan cosas…“)

Pero no es esta la única forma en la que la pobreza energética mata. Está también la forma suave y lenta, la forma “amable”que tiene que ver con la insalubridad que se asocia a las viviendas con temperaturas fuera del rango de lo razonable (para evitar malos entendidos, lo que se está manejando como temperaturas excesivamente bajas no son las asociadas a los límites del confort sino las peligrosas para la salud, típicamente 21⁰ en una sala de estar y 18⁰ en el resto de la vivienda).

No tenemos todavía siquiera una buena definición de lo que debemos entender por pobreza energética, pero sí existen estimaciones de la morbilidad por su causa, apoyadas en el diferencial de muertes que se producen en los meses invernales respecto al resto del año [4]. Una estimación razonable puede ser que la pobreza energética es responsable, por término medio y por las bajas temperaturas en la vivienda, de unas 7.000 muertes al año en España, más de cuatro veces los fallecimientos que podría provocar la ingesta de carne procesada, eso que nos escandaliza tanto. La variabilidad sería grande (podría oscilar entre los 3.000 y los 12.000 entre años, función de  la crudeza del invierno) [5] y, aunque no dispongamos de datos concretos, parece que la intuición nos lleva a que los colectivos más vulnerables son, como tantas otras veces, los niños y los ancianos.

Ante estos valores, los voceros del statu quo afirmarán que lo que mata son la enfermedades respiratorias no la pobreza energética, que, si no se puede afirmar que una muerte concreta sea causada por la pobreza energética, cómo va a tener validez la estimación de los estragos que causa, que no existe “evidencia científica”… Simplemente merece la pena hacer notar que eso mismo podría aplicarse al informe de la OMS relativo al consumo de carne procesada: lo que mata es el cáncer y, en un caso concreto, no puede establecerse la causalidad entre la ingesta de carne procesada y la muerte y que ello no impide que estime y publique el número de defunciones que pueden ser atribuidas al consumo de carne procesada [6]

Pero no sólo es que mate, es que también, cuando no llega al extremo de matar, es responsable de muchos otros efectos perversos, unos relacionados directamente con la baja temperatura y la salud (aumento del riesgo de sufrir enfermedades respiratorias y cardiovasculares, gripe y resfriados, del empeoramiento de la situación en personas con artritis o reumatismo o, incluso, afección a la salud mental de adolescentes), mientras que otros se alejan de esas cuestiones, como puede ser, por citar uno, la incidencia negativa en el progreso escolar de los niños por la imposibilidad de estudiar en ausencia de luz en la vivienda (de la viabilidad del uso de un ordenador ya ni hablamos).

Volviendo al origen, la pobreza energética mata y es esta una expresión que nadie puede discutir en España, simplemente porque, por no existir, no existen siquiera datos fiables y concluyentes. En un país en el que nos permitimos destinar fondos públicos a encuestar trimestralmente a la población para conocer sus intenciones de voto o valorar a los políticos, en un ejercicio que tiene más interés para estos que para los ciudadanos, no existe la voluntad de conocer, siquiera anualmente, el estado de los más desafortunados, quizá pensando que, si los datos no existen, es más sencillo el escamoteo de los problemas reales, al más puro estilo Ignacio González [7]

NOTAS PERFECTAMENTE PRESCINDIBLES

[1] Actualmente sólo conocemos el adelanto publicado en The Lancet Oncology de 26 de octubre de 2015

[2] El avance al informe de la OMS publicado en The Lancet Oncology establece que una ingesta de 50 g/día de carne procesada es responsable del 18% de los casos de cáncer colorrectal que se producen anualmente. En España, el consumo medio de carne procesada asciende a 32 g/día por persona (“Informe del Consumo de Alimentación en España 2014“, publicado por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente) , por lo que, si se admite que la relación entre magnitud del consumo y la prevalencia que de esta se deriva es lineal, en España el consumo de carne procesada sería responsable de un 12% de los cánceres colorrectal que se registran (18 x 32 / 50).

Por otra parte, en España se producen anualmente 32.240 casos de cáncer colorrectal , con resultado de 14.700 muertes al año (Asociación Española contra el Cáncer), datos confirmados por el INE, que  establece una tasa de mortalidad por cáncer colorrectal de 33,5 por cada 100.000 habitantes para una tasa, considerando todas las causas, de 838). Aplicando el 12% anterior al número de muertes anuales se llega a que en España se podrían atribuir 1.700 fallecimientos al año al consumo de carne procesada (14.770 x 0,12).

[3]Víctimas de incendios en España. 2012 y 2013”. Fundación MAPFRE y Asociación Profesional de Técnicos Bomberos (APTB)

[4] El proceso de análisis aparece descrito en “Pobreza energética en España. Análisis de tendencias 2014” publicado por la Asociación de Ciencias Ambientales y reproducido en el capítulo especial dedicado a la energía del “Informe de Sostenibilidad en España 2012” del Observatorio de la Sostenibilidad en España. La incoherencia de fechas se debe a que el segundo informe reproduce una versión anterior (de 2012) del primero.

[5] Básicamente consiste en comparar el número de muertes ocurridas entre los meses de diciembre a marzo con las ocurridas en los 4 meses inmediatamente anteriores y posteriores a este periodo, con el fin de obtener un número total de muertes adicionales en invierno (TMAI absoluta). Ahora bien, es claro que no todo ese exceso de muertes puede ser atribuido al frío en la vivienda, ya que el periodo invernal se caracteriza por muchos otros factores (desde el frío en el trabajo o en la calle y la gripe hasta los accidentes de tráfico). Esta cuestión fue abordada por la Organización Mundial de la Salud, que, basándose en la revisión de los estudios disponibles, llegó a la conclusión de que un 30% del exceso invernal de muertes era causado por las bajas temperaturas en el hogar (el estudio cubre 11 países europeos entre los que no se encuentra España pero sí Portugal, por ejemplo).

En la  citada “Pobreza energética en España. Análisis de tendencias 2014” se presenta, en forma gráfica y en porcentaje, el exceso de muertes invernales en el periodo 1996-2012, Este exceso tiene como media el 20,5%, oscilando entre un mínimo del 8,2 % (2000-01) y un máximo del 35,8%  (el muy frío invierno de 2004-05). Traducido a valores absolutos y para una población de 45 millones de personas, el exceso de muertes invernales oscilaría entre 10 y 40 mil fallecimientos anuales, con un valor medio de 24.000.

Si se aplica  a estos valores el factor reductor 0,3 (el 30% antes citado), el número de muertes que anualmente podrían atribuirse a la pobreza energética oscilaría entre 3.000 y 12.000, con una media de 7.200.

[6] Quizá el paradigma del uso de este tipo de razonamientos, para justificar la no aplicación de  medidas cuya no aplicación ya estaba decidida antes, es el formulado por Rajoy en relación con el cambio climático: si los meteorólogos son incapaces de predecir con garantías el tiempo que va hacer la semana que viene, cómo va a poder evaluarse el cambio climático. Hoy, que los meteorólogos siguen sin poder predecir lo que pasará al cabo de siete días, afirma que se equivocó, sin aclarar si error que reconoce está en la conclusión o en el razonamiento.

[7] Merece la pena recordar que el susodicho, entonces presidente de la Comunidad de Madrid, en plena crisis y ante la ausencia de datos oficiales  podía permitirse el lujo de negar, contra toda evidencia, la existencia de un problema nutricional entre los niños madrileños,

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Energía, Salud y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.