La falacia de la balsa que a todos nos lleva

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Portada del librito “La gran migración”, de lectura muy recomendable. Habla, entre otras cosas, de la parábola de la balsa de náufragos y de cómo los que ya están se consideran dueños de ella.

Una de las muchas paradojas que existen acerca de las maldades de la estadística es la que dice que si tú no tienes nada para comer y yo tengo dos plátanos, como media, cada uno tenemos un plátano, aunque tú mueras de hambre y yo de indigestión.

Viene esto a cuento de buena parte de los análisis que se están publicando como consecuencia del calentamiento global y la reciente cumbre del clima de París [1]: que si todos estamos en el mismo barco (aunque unos en camarote y otros en bodega o en la sala de máquinas), que si las emisiones totales…

Un ejemplo claro es un artículo de El País (4 de enero 2016) titulado “El cambio climático amenaza la generación de electricidad” y en el que se expresa que “las centrales hidroeléctricas perderán de media hasta un 24% de su capacidad de generación eléctrica. En cuanto a las termoeléctricas [2], tres cuartas partes de ellas sufrirán una merma de más del 30% en su capacidad para 2050”.

Realmente, el artículo de El País dice lo mismo que el artículo en que se basa (puede ser leído aquí), esto es, que el cambio climático será malo para todos porque, globalmente, se reducirá la generación de energía hidroeléctrica y térmica por causa de la modificación en los patrones mundiales de lluvia y el calentamiento de las aguas superficiales.

El análisis está publicado en Nature y parece muy serio. Analiza nada menos que 24.500 centrales hidroeléctricas y 1.500 térmicas [3] (esto representa el 78 y el 28% [4] de la potencia mundial instalada, respectivamente) y evalúa cuál sería su producción en distintos escenarios de evolución del clima y en distintos horizontes temporales, producción que compara con la producción asociada al periodo 1981-2010, que usa como referencia.

¿Dónde está la trampa entonces? Atentos a la figura adjunta (tomada de la información suplementaria que aporta el mismo artículo).

Fig 1 para entrada

Distribución geográfica de las centrales utilizadas en el estudio y representativas de la distribución total mundial. (a) hidroeléctricas y (b) térmicas. Azules menores potencias y rojos mayores.

En ella se refleja la ubicación de las centrales (estudiadas y representativas de la distribución del parque mundial), correspondiendo los rojos a mayores potencias y los azules a menores. El análisis es mundial, pero realmente parte del principio de que la distribución mundial de la producción de energía eléctrica se mantendrá a lo largo del tiempo. Que su asimetría, que la desigualdad entre personas que implica la distribución actual, es para siempre. Poco importa lo que pase en África, porque ahí, hoy, no se produce electricidad; y mañana tampoco.

El análisis es mundial, decimos, pero la reducción de la producción eléctrica que vaticina no nos afecta a todos por igual. Nos afecta fundamentalmente a nosotros, al norte.

La siguiente figura, tomada del cuerpo del artículo, refleja la evolución esperada del caudal de los ríos para el periodo central del siglo (2040-2060) y en una de las hipótesis de evolución de emisiones que el artículo analiza (rojos, el caudal se reduce; azules el caudal aumenta).

Fig 2 para entrada

Cambios esperados en el caudal de los ríos en el horizonte 2040-60. El color rojo indica disminución de caudal y el color azul incremento.

Se aprecia cómo existe una notable coincidencia entre las zonas en que se prevé una reducción de caudales y en las que existe una mayor concentración de centrales.

El efecto de esto es tan claro que el artículo está obligado a referirse a ello. Afirma que se espera que haya más agua disponible en los sistemas hídricos en el 25% de la superficie terrestre del planeta y que haya menos en otro 8% y que, pese a ello, el conjunto del parque mundial de las centrales experimentará una merma en sus caudales. La cuestión radica en que el 74% de las centrales hidroeléctricas se encuentran en las zonas donde el agua que necesitan será más escasa y ello hace que se produzcan los resultados que se ponen de relieve en el titular

Para las térmicas el proceso es semejante en cuanto a concepto pero mucho menos acusado (el incremento esperado de temperatura del agua se extiende mucho más y compensa, al menos parcialmente, la mayor disponibilidad de agua esperada en algunas zonas).

El mundo tiene un problema global de energía y globalmente debemos hacer frente a la situación… El artículo plantea, para ello, “un conjunto de opciones de adaptación para mitigar la vulnerabilidad del sector eléctrico a las restricciones futuras de agua bajo cambio climático”, todas ellas técnicas [5].

Nada que decir en relación con la distribución geográfica de las plantas, con la desigualdad en el uso de los recursos naturales. Esto no puede ni siquiera ser mencionado.

Tú no tienes nada para comer y yo tengo dos plátanos. Como media, cada uno tenemos un plátano, aunque tú mueras de hambre y yo de indigestión. La platanera pierde rendimiento y ya sólo da un plátano. Debemos trabajar para que vuelva a producir dos… Y no hables de la distribución de los plátanos, no seas antisistema.

NOTAS PERFECTAMENTE PRESCINDIBLES

[1] El asunto concreto de los resultados de la cumbre de París ha sido el objeto de la entrada “Quizá el mayor espectáculo del mundo“, publicada en este blog el pasado diciembre

[2] El agua tiene influencia en la producción eléctrica de las centrales térmicas como consecuencia de su empleo en la refrigeración. Si el agua “ambiente” es más caliente su capacidad de refrigeración es menor (o se necesita un caudal mayor).

[3] El trabajo incluye entre las térmicas todos los tipos: nucleares, de combustibles fósiles, de biomasa y geotérmicas.

[4] El mucho menor porcentaje de centrales térmicas analizadas está causado por la mayor dificultad de obtener los datos necesarios para su análisis. El artículo cita, por ejemplo, la ausencia de bases de datos mundiales que incluyan las características de la refrigeración de las plantas. En cualquier caso, el artículo justifica que el conjunto de centrales estudiadas es representativo del parque mundial desde todos los puntos de vista, incluido el geográfico.

[5] Se refiere a posibles mejoras en la eficiencia de las centrales hidro y termoeléctricas; a la sustitución de combustible (paso de carbón y petróleo a gas); al cambio en los sistemas de refrigeración, pasando de agua fluyente a recirculación; al uso de agua marina como refrigerante en centrales próximas a la costa y a la refrigeración “seca”.

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Una respuesta a La falacia de la balsa que a todos nos lleva

  1. Natso dijo:

    Muy buen análisis como siempre y necesario tirón de orejas a los titulares y las falsas interpretaciones. Que lo haga la propia revisa Nature, no un medio periodístico más generalista me da hasta un poco de miedo de como se puede manipular la información, solo por su interpretación.

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