Algunas gotas de agua. (VII) ¿Y por qué no las aguas negras?

Kawakawa 1

Un váter público puede ser, y de hecho es, una atracción turística. Entrada del “Hundertwasser”, en Kawakawa (Nueva Zelanda).

Si te acercas a Nueva Zelanda, sea por placer o, quizá más probablemente, a la busca de trabajo, y preguntas por los atractivos turísticos, es probable que te señalen un pueblecito de algo menos de 1.500 habitantes situado cerca de la costa este de la isla norte. Se trata de Kawakawa, al que llaman la “ciudad tren” y que es famosa por su “Hundertwasser”, un váter público diseñado por el artista austríaco Friedensreich Hundertwasser, que vivió allí desde 1975 hasta su muerte en el 2000.

Kawakawa2

Y esta es una vista del interior.

Muy lejos de allí, en Egipto, si haces el recorrido entre Asuán y Abú Simbel, por tierra y en colectivo público, te encontrarás otro punto de atracción, en este caso puramente humana. También es un váter público, ya no de diseño, pero que cubre necesidades absolutamente primarias.

Vater en Egipto

Sí, el acceso al váter es una necesidad humana. Incluso es un derecho humano proclamado por la ONU.

El acceso al saneamiento es un derecho humano al que todavía no tiene acceso la cuarta parte de la población mundial, que sigue teniendo que defecar al aire libre, con lo que eso implica de insalubridad, inseguridad, desigualdad de género…

Sí, el tema de los váteres es algo que nos repugna un poco, pero nadie quisiéramos vivir en una casa sin al menos uno. Que la “buena educación” no te impida trabajar para que todos “disfrutemos” de ese derecho [1].

NOTAS PERFECTAMENTE PRESCINDIBLES

[1] Si te preocupa esta cuestión y no sabes dónde acudir, puedes dirigirte a “Ongawa. Ingeniería para el desarrollo humano” (http://www.ongawa.org/), que  hace bandera de la lucha por ese derecho

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