El año sin verano de 1816 (2 de 3). Los efectos

[Esta entrada es continuación de la previa “El año sin verano de 1816 (1 de 3). Un bicentenario”, en la que se introduce la singularidad del verano del año 1816, cuyo bicentenario se cumple ahora].

Existen cifras y números de precipitaciones y temperaturas que cuantifican lo extremo que pudo ser el verano de 1816 [1], pero quizá sea más expresivo un simple recorrido por las cosas que pasaron, que se derivaron de las condiciones climáticas de ese verano. Y es que de ese verano se ha dicho que fue “uno de los inviernos más miserables en toda la historia reciente[2],

Houseless and Hungry

Houseless and Hungry. Sir Luke Fildes. 1869. The Graphic. Tomada de http://www.victorianweb.org/art/illustration/fildes/1.html

Por empezar por algún sitio, podemos referirnos a la revuelta “Pan o Sangre” que tuvo lugar en el este de Inglaterra (en Anglia Oriental). La cosecha había sido muy mala, el sector textil estaba en crisis y el precio del trigo se disparó. Como reacción a todo ello, mujeres (y hombres disfrazados de mujeres) ocuparon panaderías, poniendo a la venta el pan al precio que estimaban justo. Incendiaron fábricas de harina y molinos y una multitud llevada por la desesperación y el hambre, armada con palos con tachas de hierro, inició una marcha que fue parada por el ejército. Llevaban banderas con la inscripción “Pan o Sangre[3] [4].

No fue esa la única revuelta. No las hubo en París (quizá temiendo una repetición de la no lejana Revolución Francesa, las autoridades forzaron precios asequibles para el pan en la capital) pero sí en todo el resto de Francia, donde las crónicas de disturbios son interminables, con regiones enteras fuera del control de la administración [5].

También en Alemania se pasó hambre de verdad, hasta el punto que en la Renania Prusiana se podían ver “siluetas arruinadas, apenas semejantes a hombres, merodeando los campos en busca de comida entre las patatas no recolectadas y ya medio podridas que nunca llegarán a madurar[6].

Pero quizá la zona peor parada de Europa haya sido Suiza, en la que incluso el año siguiente (1817) tuvo también nombre propio: “el año de los mendigos”. Al lado de donde algunos privilegiados estaban pariendo sus obras literarias y como consecuencia de las casi ausentes cosechas, una multitud pasaba hambre. El precio de los cereales y las patatas se había triplicado, convirtiéndose en prohibitivo para más de 30,000 suizos, cuya dieta se redujo a acedera, musgo y carne de gato [7].

La carencia de alimentos era tan grave que el gobierno importó harina desde lugares entonces lejanos (Lombardía y Venecia). Los convoyes hubieron de ser escoltados militarmente como cargamentos preciosos que eran, ya que, con cierta frecuencia, eran asaltados por bandoleros o, simplemente, necesitados [8].

Y es que los veranos del 16 y del 17 fueron tan fríos que los glaciares alpinos avanzaron. El avance del de Gietroz dio lugar a la formación de una presa de hielo que cerraba un lago de más de 50 metros de profundidad. Con la llegada del verano del 18, ya más templado, se produjo el deshielo y, con él, la rotura de la presa, lo que originó una gran ola que arrasó el valle agua abajo. Se llevó por delante no menos de 250 viviendas [9].

La crisis climática también tuvo su repercusión en la salud. En casi cada pueblo del Reino Unido aparecen referencias al tifus y en Irlanda lo sufrieron alrededor de 800.000 personas, de las que 4.300 murieron por los estragos conjuntos de hambre, disentería y tifus [10].

Un documental de la BBC con cifras compiladas en Suiza estima que la tasa de mortalidad en 1816 fue el doble del promedio de años anteriores, dando un total aproximado de mortalidad Europea de 200.000 muertes [11].

La situación condujo, de manera casi inexorable, a que una buena parte de la población se planteara la emigración. Hablando sólo de los estados alemanes, unas 15.000 personas emprendieron el éxodo por tierra hacia el este (Rusia) mientras que otras 50.000 intentaban alcanzar Estados Unidos.

Heading west in the year without summer

Heading west in the year without summer/ New England Historical Society. Tomada de http://www.treehugger.com/energy-disasters/200-years-ago-today-mount-tambora-exploded-and-changed-world.html

Las afortunadas, unas 15.000, lo consiguieron, pero las más (quizá dos de cada tres) se vieron frenadas en los puertos de embarque holandeses, si es que no lo habían sido antes en la frontera, que se intentó bloquear (¿no recuerda esto a algo que estamos viviendo hoy?).

El hacinamiento en los puertos era tremendo. No había hueco ni siquiera para atraques “de pago” y el coste del pasaje era tan exagerado que la mayoría de las que lo intentaron se vieron obligadas a volver a sus lugares de origen, en condiciones mucho peores que cuando habían iniciado el viaje. [12]

Si nos moviéramos hacia el oriente, la situación que veríamos no sería muy distinta. Inundaciones (en China fueron espectaculares [13]), frio y hambrunas. Pero, por no ser repetitivos, incidiremos sólo en dos circunstancias específicas. En ese año se produjo una modificación del patrón de los monzones en la India que algunos piensan [14] estuvo en el origen de la primera pandemia moderna de cólera [15] que se extendió por China, Japón, partes del sudeste asiático, la mayoría del Oriente Medio, Madagascar y la costa este de África y duró media docena de años [16]. El número total de víctimas mortales se desconoce, pero, con base en las 10.000 muertes registradas entre las tropas británicas, se estima que, en toda la India, cientos de miles de personas sucumbieron a la enfermedad. Otra referencia de la gravedad lo constituyen las 100.000 personas que murieron en 1820 sólo en la isla de Java [17].

Más singular es lo acontecido en la zona de Yunan, en el suroeste de China. Una hambruna de tres años (inundaciones y frío, con cosechas arruinadas), en la que hubo hijos vendidos, o incluso asesinados, por sus padres, condujo a que los agricultores abandonasen el tradicional cultivo del arroz y adoptasen otro más fiable: el opio. Tras algunas décadas, este cultivo se consolidó y extendió por toda la zona, alcanzando lo que hoy son Tailandia, Birmania y Laos. El “triángulo de oro” había nacido [18].

Podríamos seguir por lo ocurrido en el norte de América [19], donde existe una mayor documentación pero donde los efectos sobre la población quizá hayan sido menores por su menor vulnerabilidad (disponían de más territorio por persona) [20]. Allí hubo tormentas de nieve que barrieron toda la costa este y arruinaron las cosechas en pleno verano, pero había territorios “libres” a los que emigrar, como hizo una multitud desesperada de agricultores.

Pero, simultáneamente, la escasez de grano en el territorio y la demanda europea, unidas con la aparición de los, siempre al quite, especuladores, provocaron un espectacular alza en los precios agrícolas, que, al amparo del papel moneda exuberantemente emitido por los bancos de los estados, trasladó la especulación a las tierras, ahora puestas en cultivo. Con todo este dinero disponible, la gente corriente, no ya sólo los especuladores profesionales, estaba dispuesta a hacer ofertas elevadas por las tierras, con la esperanza de venderlas por precios aún mayores [21].

El problema surgió en 1819, cuando la situación climática en Europa se normalizó y con ello lo hicieron las cosechas y los precios del grano se desplomaron. Ante el riesgo de impagos, el (Segundo) Banco de Estados Unidos cerró el grifo de los préstamos a los bancos de los estados y exigió la devolución de los préstamos en dinero contante y sonante. Los bancos de los estados quebraron y se ejecutaron las hipotecas [22]. Fue el “pánico de 1819”, la primera gran depresión económica sostenida (duró un quinquenio) que tuvo lugar en USA en tiempos de paz y que quizá nos recuerde algo que todavía estamos hoy viviendo aquí.

Quizá debiéramos acabar con España, pero aquí tenemos una laguna de datos, siquiera cualitativos. Estudios recientes han puesto de manifiesto la anomalía climática señalando efectos concordantes con los señalados para el resto de Europa [23], pero estos se encuentran poco documentados, probablemente por la escasa importancia que se otorgaba entonces a las ciencias y, en particular, a la meteorología y, fundamentalmente, por la tremenda censura de prensa que impuso Fernando VII durante el sexenio absolutista [24].

Hasta aquí, lo que pasó ese malhadado año de 1816. Sobre las causas hablaremos en la próxima entrada.

[VER CONTINUACIÓN: “El año sin verano de 1816 (3 de 3). Las causas“]

NOTAS PERFECTAMENTE PRESCINDIBLES

[1] Ya en 1988 se celebró un congreso, en Otawa (Canadá) dedicado específicamente a “¿El año sin verano? El clima en 1816”, cuyas comunicaciones están recogidas en https://archive.org/details/yearwithoutsumme1992hari. Con posterioridad han aparecido bastantes trabajos y referencias, parte de los cuales están recogidos en las notas siguientes. Adicionalmente se pueden ver, también y sin ánimo de exhaustividad, “Mount Tambora and the Year Without a Summer” (UCAR Center for Science Education. 2012) http://scied.ucar.edu/shortcontent/mount-tambora-and-year-without-summer,  “Eighteen Hundred and Froze To Death. The Year There Was No Summer” (K. C. Heidorn. 2004) http://www.islandnet.com/~see/weather/history/1816.htm,  “The great Tambora eruption in 1815 and its aftermath” (Stothers. Science. 1984) http://science.sciencemag.org/content/224/4654/1191, “Extreme climate, not extreme weather: the summer of 1816 in Geneva, Switzerland” (R. Auchmann et al. Climate of the Past. 2012) http://www.clim-past.net/8/325/2012/, “Climate and carbon cycle response to the 1815 Tambora volcanic eruption” (J. Kandlbauer et al. en Journal of Geophysical Research: Atmospheres. 2013) http://onlinelibrary.wiley.com/wol1/doi/10.1002/2013JD019767/full (de pago) y “Tree-Ring Amplification of the Early Nineteenth-Century Summer Cooling in Central Europea” (U. Büntgen et al. en Journal Of Climate. 2015) http://journals.ametsoc.org/doi/full/10.1175/JCLI-D-14-00673.1,

[2]Climatic Effects of the 1815 Eruption of Tambora” (J. Smith. 2007)  http://hilo.hawaii.edu/academics/hohonu/documents/Vol05x07ClimaticEffectsof1815EruptionofTambora.pdf

[3]La pequeña edad de hielo” (B. Fagan. Gedisa. 2008). Sin versión gratuita pero accesible en bibliotecas públicas, al menos en Madrid. http://www.casadellibro.com/libro-la-pequena-edad-del-hielo/9788497841344/1178835

[4] Estudio introductorio a la “Canción de Navidad” de Dickens. M. Navarrete. Libresa.

[5]1816, The Year without a Summer” (G. D’Arcy Wood.  BRANCH) http://www.branchcollective.org/?ps_articles=gillen-darcy-wood-1816-the-year-without-a-summer

[6]La pequeña edad de hielo” (B. Fagan. Gedisa. 2008). Sin versión gratuita pero accesible en bibliotecas públicas, al menos en Madrid. http://www.casadellibro.com/libro-la-pequena-edad-del-hielo/9788497841344/1178835. Cita a “The Last Great Subsistence Crisis in the Western World” (J. Post. 1977), también sin acceso libre (http://www.amazon.com/Great-Subsistence-Crisis-Western-World/dp/0801818508) y que atribuye la referencia a Clausewitz, Mayor General e historiador prusiano.

[7] B. Fagan. Referencia citada

[8] B. Fagan. Referencia citada

[9]Little Ice Ages” (J. M. Grove.  2008). Sin version libre conocida. https://books.google.es/books?id=S6BAPXjcEJ0C&hl=es&source=gbs_navlinks_s

[10]Climatic Effects of the 1815 Eruption of Tambora” (J. Smith. 2009). https://hilo.hawaii.edu/academics/hohonu/documents/Vol05x07ClimaticEffectsof1815EruptionofTambora.pdf. Cita a C. Oppenheimer “Climatic, environmental and human consequences of the largest known historic eruption: Tambora volcano (Indonesia) 1815”, sin acceso libre. http://ppg.sagepub.com/content/27/2/230.abstract

[11]The Year Without A Summer” (World Heritage Encyclopedia). http://self.gutenberg.org/articles/eng/The_Year_Without_a_Summer

[12]The Year Without Summer: 1816 and the Volcano That Darkened the World and Changed History” (W y N Kligaman. 2014). Sin acceso libre. https://books.google.es/books?id=O8WoqlSDXH0C&dq=The+Year+Without+Summer:+1816+and+the+Volcano+That+Darkened+the+World+and+Changed+History+2014&hl=es&source=gbs_navlinks_s

[13] Se describen muy gráficamente en “El año del verano que nunca llegó” (W. Ospina. 2015). Sin acceso libre, pero disponible en bibliotecas públicas, al menos en Madrid. Y el capítulo que se refiere a las inundaciones en China es accesible, como vista parcial, en http://cultura.elpais.com/cultura/2015/06/18/babelia/1434632291_743768.html

[14]The Volcano That Changed the Course of History” (G. D’Arcy Wood. 2014) http://www.slate.com/articles/health_and_science/science/2014/04/tambora_eruption_caused_the_year_without_a_summer_cholera_opium_famine_and.html

[15] Nos referíamos a estas pandemias de cólera (a día de hoy estamos en la séptima) en la entrada “Yo soy antihospitalario. El cólera, la medicina y el alcantarillado

[16]Cholera and the Thameshttp://www.choleraandthethames.co.uk/

[17]Cholera’s seven pandemics” (CBC News. 2010). http://www.cbc.ca/news/technology/cholera-s-seven-pandemics-1.758504

[18]Weather, Famine, Disease, Migration and Monsters: 1816-1819” (C. Hudson.2015). https://historicinterpreter.wordpress.com/2015/05/11/weather-famine-disease-migration-and-monsters-1816-1819/ y “The Volcano That Changed the Course of History” (G. D’Arcy Wood. 2014) http://www.slate.com/articles/health_and_science/science/2014/04/tambora_eruption_caused_the_year_without_a_summer_cholera_opium_famine_and.html

[19] Una descripción vívida del episodio en Norteamérica puede verse en el ya citado “El año del verano que nunca llegó” (W. Ospina. 2015). Sin acceso libre, pero disponible en bibliotecas públicas, al menos en Madrid. Y el capítulo que se refiere a los efectos en Norteamérica es accesible, como vista parcial, en http://cultura.elpais.com/cultura/2015/06/18/babelia/1434632291_743768.html

[20] Estamos en los momentos del nacimiento de los Estados Unidos como nación. En 1816 eran tan sólo 18 los estados integrados en la Unión, agregándose otros cuatro en los tres años siguientes.

[21]Largest volcanic eruption in human history changed the 19th century as much as Napoleon” (G. D’Arcy Wood en “The conversation”. 2014). http://theconversation.com/largest-volcanic-eruption-in-human-history-changed-the-19th-century-as-much-as-napoleon-25098

[22]Los Estados Unidos desde 1816 hasta La Guerra Civil. Colección Historia Universal” (I. Asimov). http://webquest.infoespacio.net/IMG/pdf/Asimov_Isaac_-Historia_De_Los_Estados_Unidos_Desde_1816_Hasta_La_Guerra_Civil_HUA_Vol-13.pdf

[23] Por ejemplo, en“Iberia in 1816, the year without a summer” (R. Trigo et al. en International Journal of Climatology. 2009). se lee “La Península Ibérica también estuvo afectada por intensas anomalías climáticas en esos años” así como que“La mayoría de estas fuentes documentales describen el impacto que los veranos fríos y húmedos de 1816 tuvieran en la agricultura; la mala calidad de frutas, el retraso en la maduración de viñedos y cereales, que redujeron seriamente la producción” (http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/joc.1693/epdf) y en “1816, un año sin verano en el hemisferio norte” (C. Gozalo de Andrés. 2002 en la Revista del Aficionado a la Meteorología) que “Hecho un estudio comparativo entre las tazmías de los años 1815,1816 y 1817 en cuarenta localidades cántabras, se puede asegurar, sin ninguna duda, que Cantabria el año 1816 no disfrutó de su habitual verano confortable. Mucho frío, poco sol y excesivas lluvias contribuyeron a reducir las cosechas a cotas de miseria y retrasar su recolección hasta noviembre, ya bien entrado el otoño” (http://www.divulgameteo.es/uploads/1816-A%C3%B1o-sin-verano.pdf).

[24] Femando VII, durante el llamado Sexenio Absolutista (1814-1820), gobernó de modo absoluto, ignorando todas las reformas liberales y retrocediendo hasta la política de 1808. En esa línea, prohibió la prensa, salvo la estrictamente oficial (La Gaceta y El Diario de Madrid). Esto dificulta enormemente la investigación de lo acaecido en esos años y, concretamente, a lo largo del 1816. La prensa oficial sí recoge noticias de desastres en el exterior, pero calla sobre las internas negativas.

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