Londres y Delhi. Tan cerca y tan lejos (en alcantarillado)

Hasta ahora, en este blog, en la categoría de “agua” casi siempre hemos hablado del servicio, del aporte de agua, aunque el saneamiento, el alcantarillado, también es agua. Sirva esta entrada para paliar, al menos parcialmente esa carencia. Hablemos del saneamiento londinense.

Saneamiento en Londres

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“El salteador silencioso”. La muerte rema en el Támesis, reclamando las vidas de los que no han pagado para conseguir un río limpio, durante el gran hedor. Punch Magazine (1858). Fuente:   http://www.choleraandthethames.co.uk/thames-gallery/punch-cartoons/#

No es el primero en ser diseñado (Hamburgo, 1842) ni tampoco el más espectacular (el de París, de 1850, forma parte del recorrido turístico), pero cuando se habla de los inicios del alcantarillado moderno en Europa es inevitable referirse a Londres. Y es que en Londres fue donde más claramente se puso de manifiesto que el alcantarillado es, quizá, el elemento esencial de la salubridad pública (en relación con esto, puede verse la entrada “Yo soy antihospitalario. El cólera, la medicina y el alcantarillado”).

Las obras del sistema de saneamiento de Londres, dirigidas por Bazalgette,  comenzaron en 1859 [1], impulsadas no tanto por las epidemias de cólera que regularmente atacaba la ciudad como por lo que se ha llamado “el gran hedor”: como consecuencia de los vertidos al río, este, más que oler, hedía, hasta el punto que, en junio de 1858 (seco y caluroso) sus efluvios llegaron, literalmente, hasta las narices de los parlamentarios y afectaron al trabajo del Parlamento.

Después de un intento fallido de paliar el hedor rociando las cortinas del Parlamento con cloruro cálcico, se llegó a debatir acerca de la necesidad de celebrar las sesiones en un emplazamiento alejado del Támesis (se barajaron Oxford y St. Albans) [2]. Como anécdota, incluso la reina Victoria y el Príncipe Alberto tuvieron que renunciar a su crucero por el río, sólo por lo desagradable del olor.

Finalmente, el Parlamento dio vía libre a la ejecución del saneamiento londinense. Las obras duraron algo más de una docena de años y costaron, partiendo de un presupuesto inicial de 3 millones de libras,  aproximadamente 4,2 millones de las de entonces [3] [4] (la obra, como tal, incluyó muchas otras actuaciones, como, por ejemplo, parte del nuevo metro londinense o la ocupación de terrenos propios del río [5]).

Saneamiento en India

Cambiamos de tercio.  Si se lleva la cuestión del saneamiento a los tiempos actuales, ahora una referencia inevitable es India, donde vive una tercera parte de la población mundial que no tiene acceso a un sistema de saneamiento “mejorado”. En India casi 800 millones de personas quedan al margen de las instalaciones sistemas de saneamiento mejorado, frente a un total mundial de más de 2.300 millones de personas (casi la tercera parte de la población mundial) [6]. Yendo más al extremo, en India, hoy, más de 500 millones de personas (el 44% de la población) no tienen otra alternativa que la defecación al aire libre [7].

Y no nos dejemos engañar por las palabras. Cuando hablamos de “saneamiento mejorado” no nos referimos a algo mejor que lo que hoy es habitual entre nosotros, en nuestro mundo occidental rico, sino a algo que hoy, probablemente, todos nosotros consideraríamos por debajo del mínimo al que tenemos derecho, a algo que casi sólo está por encima de la defecación al aire libre, de la defecación directa en el campo abierto. Para que los organismos internacionales consideren a una instalación de saneamiento como mejorada basta (y no es poco desde el punto de vista de la salubridad) con que impida de forma higiénica el contacto de las personas con excrementos humanos, aclarando que las instalaciones compartidas con otros hogares no se consideran mejoradas [8].

Londres versus India

Son los polos opuestos que, sin embargo, cruzan sus caminos al hablar del saneamiento.

A mediados del siglo XIX, el Imperio Británico estaba en su apogeo y, dentro de él, India era la joya de la corona. En 1859, cuando dan comienzo las obras del alcantarillado de Londres, acababa de ser sofocada la rebelión de los cipayos, que tuvo como consecuencia la disolución de la Compañía Británica de las Indias Orientales y el establecimiento del gobierno directo de India por parte de la Corona británica con el nombre de Raj (Gobierno colonial) británico.

Este gobierno colonial, como en todos los casos conocidos, llevó implícito un “drenaje” económico desde la India a la metrópoli [9]. Cierto es que existe controversia entre historiadores (entre nacionalistas indios y defensores del imperio británico), pero esta controversia se centra no en la existencia del drenaje sino en su valoración económica. Si aceptamos la valoración de Madisson [10], en los 20 años que van desde 1855 a 1874 la metrópoli recibió, como saldo neto y como media, unos 7,3 millones de libras anuales.  Si aplicamos este valor a los 12 años que duraron las obras del saneamiento de Londres, el saldo total de las remesas que llegaron de la India sería de casi 90 millones de libras, más de 20 veces el importe total de las obras del alcantarillado de Londres.

Si expresamos los importes anteriores (en libras de la época) en euros actuales, el coste del alcantarillado sería de casi 500 millones de euros (476) mientras que las trasferencias desde India se acercarían mucho a los 10.000 millones (9.934) de euros [11].

Deducir de lo expuesto que ha sido India la que ha corrido directamente con los costes de las obras del alcantarillado de Londres sería falso, ya que las transferencias no eran finalista (de hecho, para contribuir a financiar las obras, los hogares londinenses soportaron  una tasa de 3 peniques anuales durante 40 años) [12].

Pero, simultáneamente, la realidad es tozuda y nadie puede negar que, en esa docena de años de los que venimos hablando, las arcas británicas recibieron, de la renta india y como saldo neto, el equivalente a 10.000 millones de euros actuales y que esas mismas arcas pagaron el equivalente a algo menos de 500 millones de euros, también actuales, para disponer de un sistema de alcantarillado. India no pagó directamente el saneamiento de Londres pero sí aportó el dinero necesario (y mucho más) para que la obra fuese posible sin impacto en la renta inglesa propia.

Y hoy Londres goza de un gran sistema de saneamiento mientras que en India la carencia es mayúscula. Con que cada cual lo piense y saque sus conclusiones ya sería suficiente.

NOTAS PERFECTAMENTE PRESCINDIBLES

[1] http://www.choleraandthethames.co.uk/

[2] http://www.parliament.uk/business/publications/parliamentary-archives/explore-guides-to-documentary-archive-/archives-highlights/archives-parliament-and-the-thames/

[3] http://www.history.co.uk/study-topics/history-of-london/sir-joseph-bazalgette-and-londons-sewers y http://www.historyfiles.co.uk/FeaturesBritain/Modern_London02.htm

[4] https://en.wikipedia.org/wiki/Great_Stink

[5] http://www.abc.net.au/radionational/programs/ockhamsrazor/building-londone28099s-sewerage-system3a–an-engineering-wo/4268228#transcript

[6] Datos del Banco Mundial

[7] “Progresos en materia de Saneamiento y Agua Potable. Informe de actualización 2015 y evaluación del ODM” (UNICEF y OMS)

[8] Referencia ya citada: “Progresos en materia de Saneamiento y Agua Potable. Informe de actualización 2015 y evaluación del ODM” (UNICEF y OMS). La clasificación que se presenta en esta publicación es la siguiente:

  • Instalaciones de saneamiento mejoradas: Este tipo de instalaciones tienen una alta probabilidad de garantizar las condiciones higiénicas necesarias para impedir el contacto de las personas con los excrementos humanos. Entre ellas figuran:
    1. Sistema de sifón con descarga a una red de alcantarillado, un tanque séptico o a una letrina de pozo
    2. Letrina de pozo mejorada con ventilación
    3. Letrina de pozo con losa
    4. Letrina de fertilizante orgánico
  • Instalaciones de saneamiento compartidas: Instalaciones de saneamiento aceptables comparten los miembros de dos o más hogares. Solo se consideran mejoradas las instalaciones que no son compartidas ni públicas.
  • Instalaciones de saneamiento no mejoradas: Este tipo de instalaciones no garantizan las condiciones higiénicas necesarias para impedir el contacto de las personas con las heces humanas. Entre ellas figuran las letrinas de pozo sin losa o plataforma, las letrinas colgantes y las letrinas de cubo.
  • Defecación al aire libre: Significa eliminar las heces humanas en campos, bosques, matorrales, masas de agua abiertas, playas u otros espacios abiertos, o eliminarlas con residuos sólidos.

[9] Por ejemplo, en “India: colonialismo, pobreza y estrategias de desarrollo” (Collantes) se dice: “Es verdad que el estatus colonial de la India implicaba la fuga hacia el exterior de una fracción (quizá una cuarta parte) del excedente generado en el país, como consecuencia de las remesas enviadas a Londres en concepto de “cargas domésticas” (servicio de la deuda, pensiones, gastos administrativos, compras militares realizadas por el gobierno colonial) y de las transferencias de capital realizadas por los expatriados británicos”.

[10] “Class Structure and Economic Growth: India & Pakistan since the Moghuls“. Maddison (1971).

[11] La conversion de libras de 1860 a libras actuales se ha basado en las tablas proporcionadas por https://measuringworth.com/ukearncpi/ (la relación resulta ser 89). El paso de libras a euros se ha establecido por el cambio oficial previo al Brexit.

[12] https://en.wikipedia.org/wiki/Great_Stink

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