Cosas que dicen los gráficos. Consumo de energía versus poder adquisitivo.

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Relación por países entre el consumo energético y el poder adquisitivo, ambos por persona. Fuente: para energía, World Bank, para datos de renta, Human Development Data (1980-2015)

El gráfico que encabeza esta entrada refleja, para cada país, la relación entre el consumo de energía y la renta, ambas por persona y expresada la segunda en dólares internacionales, para así tener en cuenta las diferencias entre los poderes adquisitivos de las distintas monedas en cada uno de los países [1].

Se aprecia, como se podía intuir, que existe una buena relación entre consumo energético y poder adquisitivo y que esta es lineal. Al incrementarse la renta también se incrementa el consumo energético y al revés, al aumentar el consumo energético también lo hace la renta. Técnicamente, el coeficiente de correlación resulta ser 0,80, valor significativamente alto para una relación tan simple.

Es de señalar que el hecho de ser buena la correlación no implica que exista una relación causal entre las variables que se enfrentan. Puede ser, simplemente, que ambas se relacionan con otra distinta, que se muevan a la par pero sin que ninguna de ellas arrastre a la otra.

Volviendo al gráfico, en él se han señalado, en rojo y como referencia, los puntos que corresponden a España y Estados Unidos y también se ha resaltado, en verde, el valor extremo, que corresponde a Qatar y que parece anómalo, pese a responder bien a la pauta general que hemos señalado. Tanto su renta como su consumo energético son mucho mayores que los de todos los demás, incluyendo a su inmediato seguidor (Kwait).

Realmente, Qatar es un país atípico, que dispone de una tremenda riqueza en forma de petróleo y gas (pese a su pequeña dimensión, es el 2º exportador mundial de gas y el 12º de crudo, además de ser el 13º país en cuanto a reservas de crudo y el 3º en relación con las de gas [2]). Pero, además, es también atípico por ser el país mundial con mayor ratio de inmigración (18 inmigrantes por cada 1.000 habitantes [3]), en el que existe un desequilibrio tremendo entre sexos (su población está compuesta por solo un 25% de mujeres frente al 75% de hombres [4]) y que tiene establecidas grandes dificultades para obtener la ciudadanía (sólo el 15% de la población es qatarí [5]). Probablemente en estas singularidades radique su exceso.

Si excluimos del gráfico el punto correspondiente a Qatar podemos ampliar el eje de abscisas y así ganar algo de detalle. El resultado es el gráfico que sigue, en el que se aprecia mejor la buena correlación de la que hablábamos más arriba.

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Ampliación del gráfico anterior. Obviamente, mismas fuentes de datos

En este gráfico mantenemos resaltados los puntos correspondientes a España y USA (en rojo), pero hemos resaltado también (en verde) los puntos que corresponden a los países que más se alejan de la tendencia general. Corresponden a Singapur, Hong Kong y Suiza, situados muy por encima de la recta que expresa la correlación y Turkmenistán, situado muy por debajo.

¿Qué es lo que pasa con estos países, aparte de ser, como lo es Qatar, pequeños?

Turkmenistán es un país pequeño (alrededor de 5 millones de personas) del Asia Central y que formó parte de la desaparecida URSS. En su mayor parte es desértico (desierto de Karakum) y cuenta con grandes reservas de gas [6], aunque tiene muchos problemas para su comercialización exterior. Esta situación de “riqueza” no comercializable quizá explique su singularidad, que podría expresarse como que consume más energía que la que le correspondería a la vista de su renta.

Los otros tres países resaltados destacan por su exceso de renta y tienen en común algunas características, empezando por la ya señalada pequeña dimensión, tanto en población (21 millones de habitantes entre los tres, la mitad que España) como en superficie (unos 43.000 km2 entre los tres, algo más que la de Extremadura). No parece que representen una amenaza para ninguna potencia mundial…

Pero hay más coincidencias.

Suiza está en el imaginario de los españoles como destino clásico de los maletines con dinero que se intenta esconder, aprovechando la opacidad de su sistema bancario: nuestra Oficina de Información Diplomática, en su ficha dice: “La actividad financiera y bancaria es una de las más importantes de la economía suiza (genera alrededor del 13% del PIB nacional). Suiza es la séptima plaza financiera mundial y gestiona más del 25% de los capitales mundiales off-shore[7]. El financiero es su sector.

La “Tax Justice Network” sitúa a Suiza en el primer puesto mundial en su “Indice de Secretismo Financiero” de 2015 y dice de ella que “es la abuela de los paraísos fiscales” hasta el punto de gestionar el 28% de los activos mundiales [8].

Menos famosos entre nosotros son Hong Kong y Singapur, a los que la misma “Tax Justice Network” sitúa en el segundo y cuarto puesto en el citado “Indice de Secretismo Financiero” de 2015 [9]. Compiten  por ser el centro financiero “offshore” (extraterritorial) líder en Asia, estando especializados Singapur en el sudeste y Hong Kong en el norte y China. Entre ambos cubren el 8% del mercado mundial de servicios financieros extraterritoriales, estando experimentando un rápido crecimiento [10].

Sobre este rápido crecimiento, el Huffington Post publicaba en 2012 un reportaje titulado “Singapur: ¿la nueva Suiza? El nuevo hogar de la banca privada[11], en el que explicaba cómo la tímida relajación del secreto bancario en Suiza estaba haciendo que una parte importante de los capitales depositados en Suiza se trasladasen a Singapur y Hong Kong.

Son “centros de negocios” ricos. Disfrutan de una renta muy superior a la que les correspondería por su nivel de consumo energético. Han conseguido no consumir mucha energía, no agotar recursos naturales y no emitir muchos gases de efecto invernadero. Prefieren comprar lo que se produce en otros países, que sí consumen energía y emiten gases y son, por tanto, los responsables del calentamiento global. Se consideran y son considerados como ejemplos de bienestar “sostenible”. Mucho morro.

NOTAS PERFECTAMENTE PRESCINDIBLES

[1] La utilización de los llamados “dólares internacionales” permite la comparación entre países descontando la influencia que tiene el distinto coste de la vida en los distintos países. El dólar internacional es un patron virtual que incorpora al cambio oficial entre monedas el coste de la “cesta de la compra” en cada uno de los países. En lugar de reflejar la equivalencia nominal entre monedas establece la relación que permite una paridad en poder adquisitivo entre países. Más concretamente, es la cantidad de una moneda nacional que se requiere para adquirir la misma cantidad de bienes y servicios en el mercado nacional que se podrían adquirir con dólares de los Estados Unidos en Estados Unidos. El factor de conversión se ha tomado de los datos que presenta el Banco Mundial (http://data.worldbank.org/indicator/PA.NUS.PPP). En el último año disponible (2014), el factor de conversión oscila desde alrededor de 0,7 (Noruega o Suiza) hasta valores superiores a 3 (Indonesia, Egipto, India o Madagascar, por ejemplo), pasando por el obvio 1,0 de USA y el 1,13 español

[2] https://www.cia.gov/library/publications/the-world-factbook/geos/qa.html#

[3] https://www.cia.gov/library/publications/the-world-factbook/rankorder/2112rank.html#qa

[4] http://web.archive.org/web/20150729205625/http://www.qsa.gov.qa/eng/PopulationStructure.htm

[5]El 15% son cataríes y el restante 85% se distribuyen entre un 20% árabes, 20% de indios, 13% nepalíes, 10% filipinos, 7% de pakistaníes, 5% de Sri Lanka, 5% europeos y norteamericanos y el resto de otras nacionalidades, fundamentalmente asiáticas” (http://www.exteriores.gob.es/Documents/FichasPais/Qatar_FICHA%20PAIS.pdf).

[6] De acuerdo con el “Statistical Review of World Energy 2016” de BP, sus reservas de gas natural representan más del 9% mundial, sólo por detrás de Rusia y Qatar (http://www.bp.com/en/global/corporate/energy-economics/statistical-review-of-world-energy.html)

[7] http://www.exteriores.gob.es/portal/es/saladeprensa/paginas/fichaspais.aspx

[8] http://www.financialsecrecyindex.com/PDF/Switzerland.pdf

[9] El tercer puesto lo ocupa Estados Unidos, exigente con el secreto ajeno pero muy defensor del secreto bancario propio, en una postura tremendamente asimétrica. Quizá en esto radique la causa de las no actuaciones a nivel global contra los paraísos fiscales.

[10] http://www.financialsecrecyindex.com/PDF/Singapore.pdf y http://www.financialsecrecyindex.com/PDF/HongKong.pdf

[11] http://www.huffingtonpost.com/april-rudin/singaporethe-new-switzerland_b_2002178.html

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