Cosas que dicen los gráficos. La historia de la aparición de los combustibles y sus enseñanzas.

evolucion-del-consumo

Un gráfico bonito y no muy utilizado [1]. Expresa la evolución en los últimos doscientos años del consumo energético mundial y su descomposición entre las principales fuentes primarias (esencialmente biomasa, carbón, petróleo y gas [2]).

Lo primero que resalta del gráfico es la forma del total de energía consumida: a una etapa inicial casi constante le sigue otra de crecimiento moderado, que se iniciaría al final del siglo XIX, para, a partir aproximadamente de 1950, desencadenarse un crecimiento desaforado.  Como ya hemos señalado en varias entradas anteriores [3], el gran crecimiento que quieren hacernos creer que forma parte de nuestra esencia social tan sólo ha existido durante un breve periodo de tiempo; es el último periodo, pero tan corto que algunos lo estamos viviendo en su totalidad.

Probablemente tiene más interés (y es menos conocido) el análisis de cómo se ha ido produciendo el crecimiento del consumo a partir de las fuentes que hemos ido usando. La base histórica, de siempre y como no puede ser de otro modo, la constituye la biomasa (madera, carbón vegetal, restos agrícolas…), siendo la generalización del uso del carbón lo que da lugar al inicio de la fase de consumo creciente. Después, el despegue del consumo de petróleo, poco más tarde apoyado por el de gas natural, se ha traducido en el crecimiento desbocado que hemos estado viviendo estas últimas décadas.

Pero una mirada más atenta al gráfico permite resaltar algunas cosas más:

  • Hasta ahora, el periodo de tiempo transcurrido desde que una nueva fuente de energía hace su aparición en el mercado, con una participación mínima pero perceptible, hasta que su contribución al mix energético es importante se ha medido en varias décadas. Cierto es que el pasado no predice el futuro, pero sí debiéramos tenerlo en cuenta. Puede necesitarse un tiempo importante para cualquier transición energética que pueda plantearse.
  • También hasta ahora, las nuevas fuentes de energía aparecidas no han venido a sustituir a las existentes sino a sumarse a ellas, que han seguido creciendo [4]. Si, como parece indispensable para enfrentarnos al calentamiento global, nos plantemos renunciar a los combustibles carbonosos (carbón, petróleo y gas) y su sustitución por una fuente de nuevo cuño, le estaríamos pidiendo a esta mucho más que lo que han dado las que tenemos hoy disponibles.
  • Aunque casi sea inapreciable, en el gráfico también se refleja la participación de la energía nuclear en el mix. A simple vista, mucho tendría que crecer el parque nuclear si se quiere que tenga un mínimo impacto en el mercado energético.

Visto lo visto, ¿no parece que todo habla de que el decrecimiento es algo inevitable? ¿Que todo dice que o nos organizamos para decrecer o decreceremos de una forma descontrolada?


EFEMÉRIDES

Hoy, 16 de julio, cuando preparo esta entrada, se celebra el Día Mundial de la Serpiente. Para este día, el calendario del agua, el saneamiento y la higiene (puedes acceder a él desde la entrada “Pensando en agua, saneamiento e higiene, ¿sabías que…?” o bien directamente pinchando aquí te dice que “las mujeres, cuando buscan un lugar para defecar, se mueven con sigilo para evitar ser vistas. Aunque les asegura algo de intimidad, hace incrementar el riesgo de ser atacadas por animales”.

En esa línea, te anima a compartir la viñeta de la historia de Margarita, a la que puedes acceder aquí. Puedes descargar el comic completo http://www.ongawa.org/libera-al-vater-fantasma/


NOTAS PERFECTAMENTE PRESCINDIBLES

[1] Datos tomados de M. Roser (2016) en “Energy Production & Changing Energy Sources”, accesibles en “OurWorldInData.org” y que los referencia a la publicación de 2010 “Energy Transitions (History, Requirements, Prospects)” (V. Smil), sin acceso público (http://vaclavsmil.com/2010/03/01/energy-transitions-history-requirements-prospects/). Los datos cubren el periodo desde 1800 hasta 2008.

[2] Del mismo modo que el diesel o el carbón vegetal no se incluyen como fuente primarias (derivan del petróleo y de la madera respectivamente), no se incluyen en la “biomasa” los que hoy vienen denominándose “biocarburantes”, por no ser tampoco fuentes primarias. Si se incluyen, obviamente, las fuentes de las que proceden (caña de azúcar, maíz, remolacha, madera o residuos vegetales, por ejemplo).

[3] Por ejemplo, en “¿Nos tomamos en serio el crecimiento que nos prometen?

[4] Históricamente habría una excepción en la turba, que contribuyó en gran medida al liderazgo mundial de las Provincias Unidas (estado formado por las siete provincias del norte de los Países Bajos, agrupadas desde la Unión de Utrecht en 1579 hasta la ocupación francesa en 1795) y cuyo uso fue siendo progresivamente desplazado por el del carbón. No obstante, la turba ha tenido un peso siempre muy reducido en el total, siendo tan sólo relevante a escalas territoriales muy pequeñas.

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