Cosas que dicen los gráficos. Las épocas del consumo energético.

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El consumo energético por persona en distintas estructuras sociales.

Para clasificar los hechos históricos y ordenarlos en el tiempo, los historiadores occidentales han creado una división, que se estudia en primaria, de la historia en cuatro grandes etapas o periodos que siguen al periodo prehistórico: edades Antigua, Media, Moderna y Contemporánea [1].

Pues bien, el gráfico que encabeza esta entrada [2] refleja otra manera de clasificar nuestro pasado en etapas, que tiene como base la evolución de la estructura social dominante y el consumo energético por persona que se asocia a esa estructura social [3]. Es un relato de cómo nuestra historia ha estado caracterizada por un consumo de energía cada vez mayor y que ha ido creciendo cada vez más rápidamente.

En esa historia, el dominio del fuego representó el primer salto importante (antes de su hallazgo, hace quizá cien mil años, la subsistencia dependía casi completamente de la energía muscular, siendo la comida el único recurso energético utilizado). Al calor de la lumbre fueron apareciendo las sociedades cazadoras-recolectoras, que ya utilizaban madera para calentarse y cocinar.

El sedentarismo empezó a aparecer hacia el 10.00 A.C. aproximadamente, lo que dio lugar a que en el 5.000 A.C. ya existiesen sociedades agrícolas tempranas, que utilizaban, además de la energía muscular propia, la de los animales domesticados.

Estas sociedades agrícolas fueron evolucionando hasta alcanzar un estadío que puede considerarse como avanzado (podría llegar hasta el final de la Edad Media en Europa), en el que ya se utiliza extensivamente las energía hidráulica y eólica, y empiezan a ser usados el carbón o el gas natural.

El siguiente salto puede asociarse a la revolución industrial (la podemos situar en la segunda mitad del siglo XIX), cuando las fuentes anteriores se potencian con la generalización de los motores de vapor y de la energía eléctrica y los primeros usos del petróleo.

El proceso ha seguido hasta hoy (podríamos denominar estas sociedades como industriales avanzadas), cuando se hace un uso más extendido de todas las fuentes energéticas, en el mayor derroche conocido (motor de explosión, transporte, refrigeración…).

En suma, lo que el gráfico muestra no es más que el ritmo infernal del crecimiento en el consumo por persona que hemos seguido y que, a nivel mundial, se traduce en un ritmo aún más rápido si se tiene en cuenta el crecimiento demográfico. Debemos señalar que el consumo que se refleja en el gráfico es el que corresponde a las distintas formas sociales y se refiere exclusivamente a aquellas partes del mundo en que esas formas de sociedad están implantadas plenamente, no a una media mundial.

Pero el gráfico puede decir algo más. También habla de desigualdad. Para verlo basta con superponer en el gráfico inicial los consumos energéticos de distintos países o zonas, como, por ejemplo, se muestra en el gráfico que sigue [4].

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El consumo energético por persona de algunas zonas mundiales (año 2007), tomando como referencia el característico de las distintas estructuras sociales básicas que han existido a lo largo de la evolución social.

Hoy decimos (y pensamos) que estamos en una sociedad industrial avanzada (quizá incluso ya en una sociedad “post-industrial”), pero es un hecho que eso no nos aplica a todos ni mucho menos. Un ciudadano estadounidense medio podría estar en ese mundo, mientras que nosotros, los españoles, hablando de consumo energético, estaríamos más próximos a las características de una sociedad industrial temprana, y los habitantes del África subsahariana estarían en una sociedad en intermedia entre las agrícolas temprana y avanzada. Y el mundo, en su complejidad, estaría moviéndose entre las sociedades agrícolas avanzadas y las industriales tempranas.

Hay quien dice que el decrecimiento pretende hacernos retroceder, cuando para retroceder (en consumo energético) no es necesario regresar al pasado, basta movernos un poco y acercarnos a otros territorios. El pasado está aquí, aunque nos neguemos a verlo.


EFEMÉRIDES

Hoy, 22 de mayo, día internacional de la diversidad biológica, el calendario del agua, el saneamiento y la higiene (puedes acceder a él desde la entrada “Pensando en agua, saneamiento e higiene, ¿sabías que…?” o bien directamente pinchando aquí) te dice que “la vegetación actúa como filtro depurador natural, es un regulador de los flujos de agua y condiciona la capacidad de retención de agua en el suelo, por lo cual la degradación de la vegetación afecta a la disponibilidad y calidad del agua

En esa línea, te anima a leer más sobre los vínculos entre agua y medio ambiente en el post “Derecho al agua y retos ambientales globales”.


NOTAS PERFECTAMENTE PRESCINDIBLES

[1] Simplemente para que no tengáis que revolver los libros de básica, recordemos que, por su propia definición, la historia y, por tanto, la Edad Antigua, comienza con la aparición de la escritura (en el entorno de 4.000 años a. C. en Sumeria, Oriente medio, en las llanuras aluviales del Tigris y Éufrates), finaliza con el imperio romano de occidente (al final del siglo V) y es seguida por la Edad Media, que se extiende hasta la caída del imperio romano de oriente o bizantino, al final del siglo XV, cuando también tiene lugar el descubrimiento de América por occidente. Hasta aquí es evidente que la interpretación es exclusivamente occidental.

La Edad Moderna tiene ya un carácter más global y se extiende hasta la segunda mitad del siglo XVIII, cuando tienen lugar la revolución francesa, la independencia de Estados Unidos o el comienzo de la revolución industrial. Lo que viene después, hasta hoy, es lo que se denomina Edad Contemporánea.

[2] Este gráfico ya ha sido utilizado en una entrada anterior de este mismo blog: “El crecimiento demográfico (africano) no es el gran culpable

[3] Como fuente de los datos hemos utilizado inicialmente el libro “En la espiral de la energía. Tomo I” escrito por Ramón Fernández Durán y Luis González Reyes y editado por Ecologistas en Acción (2014). En este libro se cita como referencia a Simmonds, I.G. (1996): “Changing the Face of the Earth: Culture, Environment, History” (Blackwell. Oxford) a la que se refieren también otras publicaciones. Otra fuente utilizada, también indirecta, es E. Cook, “The Flow of Energy in an Industrial Society” (Scientific American, 1971), a la que también se refieren numerosas referencias posteriores. Entre estas puede ser particularmente relevante la presentación “L’energia i el canvi climàtic” (M. Marzo 2008). Los valores de las dos referencias primigenias citadas son prácticamente coincidentes, lo que hace pensar que la segunda ha bebido de la primera.

[4] Téngase en cuenta que las estimaciones del consumo responden a las sociedades  y estas no son estáticas. Para evitar que el gráfico se vea distorsionado por la incidencia de la crisis que se inició en ese año, en el gráfico se han utilizado los datos correspondientes a 2007, extraídos de la base de datos del Banco Mundial. Respecto a las zonas representadas, el consumo energético por persona de Estados Unidos alcanzó su máximo en 1978 (250) pero posteriormente ha experimentado un cierto descenso, hasta los 230 en 2007, al inicio de la crisis y más pronunciado después, hasta los 205 actuales (2014). Ese proceso no se ha dado ni en el conjunto mundial ni en el parcial del África subsahariana. Sí se ha dado en España, que alcanzó su máximo antes de la última crisis (96 en 2005) y ha descendido hasta los 72 actuales (2014)

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Sólo el hambre

Otro viejo chiste, este de Chumi Chumez, para una portada de “Hermano Lobo”

Es tan solo un viejo chiste…

Érase un pobre que, sintiéndose mal y aprovechándose de la gratuidad de la sanidad pública, acude a urgencias. Este es el diálogo:

—Médico: Tómese una de estas pastillas después de las comidas

—Paciente: ¿Y quién me dará las comidas?

Hace unos meses, en una entrevista [1], me preguntaban por lo que une las tres palabras que están en el nombre del blog: agua, energía y decrecimiento. Mi respuesta expresaba que era el decrecimiento lo que daba unidad al conjunto, conjunto al que incorporaba también a la tierra.

Desde entonces, y pese a pensar que la respuesta, al menos racionalmente, es correcta, siento un run-run desasosegante. Me parece una respuesta muerta. Quizá, emocionalmente debiera haber dicho que lo que une todo es más simple, es la sencilla exigencia de una vida digna para todos, que, en su extremo, habla directamente del hambre. Seguir leyendo

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Cosas que dicen los gráficos. El crecimiento infernal.

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Evolución a largo plazo del Producto Interior Bruto mundial

Es esta una cuestión que hemos tratado en repetidas ocasiones en este blog: el crecimiento que hemos estado viviendo no es algo que haya tenido lugar siempre. Por el contrario, tan sólo se ha producido en un corto periodo en los últimos tiempos.

Basta echar una ojeada al gráfico que encabeza la entrada [1]. En abscisas, los años contados a partir del calendario cristiano y en ordenadas el Producto Interior Bruto mundial (PIB) [2] expresado en dólares internacionales constantes de 1990 [3]. Nadie podrá negar que el comportamiento histórico de nuestras economías [4] dista mucho de estar caracterizado por un crecimiento continuo. El gran crecimiento sólo ha existido en tiempos muy recientes. Seguir leyendo

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Pensando en agua, saneamiento e higiene, ¿sabías que…?

En muchos lugares de países en desarrollo (escuelas y hospitales, por ejemplo, pero también en las escasa letrinas que existen), la mejor opción para el lavado higiénico de manos lo constituye el “tippy tap”. En la imagen, los “útiles” necesarios para su construcción: dos palos de 2 metros en horquilla, dos palos rectos de 1 metro, útiles para cavar, garrafa de agua, un montón de grava, jabón, cuerda y un clavo y una vela. Esta imagen, al igual que la siguiente, está tomada de http://www.tippytap.org/.

¿Sabías que…? En 2006, Mario Vargas Llosa escribía en El País “la primera conclusión a la que llego es que el objeto emblemático de la civilización y el progreso no son el libro, el teléfono, el Internet ni la bomba atómica, sino el excusado“.

El texto anterior está extraído de la publicación #365ASH. Un año de acciones por el agua, el saneamiento y la higiene como derechos humanos”, elaborada por ONGAWA [1]. Se trata de un calendario que recorre el año comprendido entre los día mundiales del agua de 2017 y 2018 y aporta un dato concreto para cada día (¿sabías que…?) al que acompaña una invitación a una acción individual sencilla y concreta (actúa).

Pues bien, el texto inicial corresponde al día en que redacto esta entrada (6 de abril) y la acción a la que invita a sumarse es simplemente la de mover en redes el artículo citado, para así contribuir a romper el silencio sobre el saneamiento. El artículo es accesible pinchando aquí. ¿Te animas a hacerlo?

También expone (22 de marzo) que, pese a que el agua fue reconocida como derecho humano por Naciones Unidas en 2010, todavía hoy 663 millones de personas no tienen acceso seguro a ella [2]. O que (23 de mayo) mujeres y niñas pasan más tiempo buscando un lugar donde hacer sus necesidades que lo que dedica todo el mundo a ver vídeos en Youtube. O, finalmente (26 de septiembre), que las mujeres y niñas que no tienen recursos para adquirir compresas u otros elementos clave para la higiene menstrual, utilizan trapos, plantas, hojas de periódico o incluso barro con el consiguiente riesgo de infecciones.

Y como continuación, las instrucciones para la construcción del “tippy tap”: 1) Excavar dos agujeros de unos 50 cm de profundidad y separados unos 60 cm; 2) Colocar las horquillas, asegurando que queden niveladas; 3) Rellenar los agujeros con suelo y piedras y compactar firmemente; 3) Calentar el clavo y hacer agujeros en la garrafa; 4) Hacer un agujero en el jabón y pasar la cuerda; 5) Colgar la garrafa y el jabón y rellenar con agua; 6) Atar la cuerda a la garrafa; 7) Y al palo-palanca y 8) Usar la grava para capturar el agua. Tomado de http://www.tippytap.org/

En cuanto a las acciones, estas son muy variadas y van desde la recomendación de poner en práctica los consejos de la “Guía para el ahorro de agua en los hogares” de Ecologistas en Acción hasta replicar la provocación contenida el video  “Global Citizen World Toilet Day Challenge[3], pasando por la de acercarte a este blog, accediendo a la entrada “Londres y Delhi. Tan cerca y tan lejos (en alcantarillado)”. ¡Gracias!

¿Te interesa? Puedes descargar el calendario completo pinchando aquí.

Por nuestra parte, es este blog iremos desgranando el contenido en sucesivas entradas.

NOTAS PERFECTAMENTE PRESCINDIBLES

[1] ONGAWA (Ingeniería para el Desarrollo Humano) es una ONG de Desarrollo  que tiene como misión poner la tecnología al servicio del desarrollo humano para construir una sociedad más justa y solidaria, siendo probablemente sus dos ámbitos fundamentales de actuación los relacionados con el agua y el saneamiento y la energía.

[2] Según datos del Joint Monitoring Programme de la OMS y UNICEF correspondientes al año 2015.

[3] Lamentablemente, el video está en inglés. Habla de que 2,4 miles de millones de personas carecen de acceso al retrete. Para poner de manifiesto lo que significa la ausencia de acceso al retrete en el puesto de trabajo, el día mundial del retrete (19 de noviembre) de 2015 la organización Global Citizen desafió a su personal de Nueva York a subir ocho pisos de escaleras cada vez que tenían que usar el baño (cerró todos los baños salvo el del piso octavo). El video muestra el resultado.

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Cola de mujeres a la puerta de un váter

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Las mujeres no es que falten, es que son invisibles (Feria del Libro de Madrid de 2016)

Estaban dos mujeres en la cola para el váter y una le dice a la otra…

Que las mujeres muy habitualmente tienen que hacer cola para acceder a un váter público y que esto no les ocurre a los hombres es algo que cualquiera puede observar y que debiera ser motivo de reflexión.

Lo decía Leo Heller hablando de la desigualdad de género en el campo del agua y del saneamiento: “el diseño de los váteres públicos es un claro ejemplo de proyecto hecho por hombres y para hombres”. [1]

Si lo miramos con un poco de atención, vemos como, sistemáticamente, la superficie total destinada a los váteres se divide a partes iguales entre las zonas destinadas a hombres y a mujeres, en ocasiones incluyendo la zona de las mujeres el servicio de “atención” a niños.

Esta división “igualitaria” conduce a la “cola de mujeres a la puerta de un váter” que da título a la entrada y que es tema obvio para chistes más o menos casposos. Nada de pensar que el hecho de ser sistemáticamente las mujeres las que han de hacer cola está gritando que las necesidades de unas y otros son distintas, que la igualdad en el acceso al váter puede (en váteres separados) obligar a destinar mayor superficie a la zona de mujeres que a la de hombres.

Cierto, puede que no sea esta la cuestión fundamental, pero sí es una entre muchas, a la que quizá se podría añadir la resistencia de algunas mujeres a ir solas a un váter público.

Esto, que, como parece inevitable, también es objeto de comentarios chistosos fuera de lugar, podría ser visto como reflejo de un temor, actual o atávico. El Informe del Relator Especial sobre el Derecho Humano al Agua Potable y al Saneamiento de julio de 2016 [2], dice textualmente:

Las mujeres temen la violencia de los hombres en los baños públicos y los lugares de defecación al aire libre, así como en los caminos que conducen a ellos. Al parecer, algunas mujeres y niñas que buscaban un lugar para defecar han sido objeto de comentarios groseros, apedreamientos, apuñalamientos y violaciones. La violencia de género también se produce en lugares destinados a recoger agua, bañarse y lavar la ropa. Las agresiones sexuales a niños varones constituyen al parecer un fenómeno común e insuficientemente reconocido que es objeto de escasa atención, ya que la vergüenza y las restricciones o tabúes culturales sobre la homosexualidad disuaden a los niños de denunciar tales agresiones”.

Sí, en el campo del agua no sólo existe lo que habitualmente llamamos desigualdad de género a que nos referíamos en la entrada “La desigualdad de genero también en el agua”. También la violencia explícita de género está muy presente.

NOTAS PERFECTAMENTE PRESCINDIBLES

[1] Leo Heller es el actual Relator Especial sobre el Derecho Humano al Agua Potable y al Saneamiento. La cita proviene de una charla organizada por ONGAWA  que tuvo lugar en Madrid el pasado 14 de diciembre.

[2] Se trata del segundo informe de 2016 (https://documents-dds-ny.un.org/doc/UNDOC/GEN/G16/167/00/PDF/G1616700.pdf), que se centra en la desigualdad de género y que es de lectura obligada.

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La reivindicación de los Derechos Humanos. Una asignatura olvidada entre nosotros

Nuevo "recao" de Acción Poética. Vigilante de sucursal de banco: quizá un nuevo puesto de trabajo...

Una de las intervenciones vistas en el barrio y firmadas por Acción Poética Retiro

De un tiempo a esta parte es recurrente el debate acerca de la necesidad y la conveniencia de establecer una renta mínima universal [1], que (casi) siempre se defiende desde el punto de vista asistencial (como medida para hacer frente a los estragos que ha causado la última crisis) y que (casi) siempre es atacada con base en lo presuntamente inasumible que resulta su coste [2].

Ante esto, ¿qué tal si hablamos de Derechos Humanos (“DH”), así, con mayúsculas?

Los DH están definidos en la Carta Internacional de Derechos Humanos, que incluye la propia Declaración Universal de Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos,  y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, así como los protocolos, interpretaciones y aclaraciones que los desarrollan. España ratificó ambos Pactos el 30 de abril de 1977 [3] y los incorporó a la Constitución de 1978 [4].

El que hayan sido dos los Pactos  es consecuencia, exclusivamente, del proceso negociador entre bloques (la negociación tuvo lugar en plena guerra fría [5]) pero se ha traducido en que, en realidad, los Derechos Civiles y Políticos (“DCP, los derechos a la vida, a la igualdad ante la ley o a la libertad de expresión, por ejemplo) y los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (“DESC”, los derechos al trabajo, a la seguridad social, a la educación, a la vida digna o al agua y al saneamiento, por ejemplo [6]) sean vistos de distinta manera, tanto por los gobiernos como por los ciudadanos  y siempre devaluando la obligatoriedad de los DESC [7].

En este sentido, el Comité de DESC de Naciones Unidas [8] comparaba, ya en 1993, las actitudes frente a ambos grupos de derechos y señalaba que: “La comunidad internacional condena enérgicamente, y con acierto, la denegación del derecho a votar o del derecho a la libertad de expresión, únicamente por motivos de raza o sexo. En cambio, las formas muy enraizadas de discriminación por lo que hace al disfrute de los derechos económicos, sociales y culturales contra la mujer, los ancianos, los discapacitados y otros grupos vulnerables y desfavorecidos, con excesiva frecuencia se toleran como una realidad lamentable[9].

Por vía de ejemplo. Mientras que nos parecería escandaloso (o al menos chocante) que  en España se estableciese una tasa para sufragar los costes de las elecciones y que aquella persona que no pudiese pagarla se viese privada del derecho al voto [10], vemos, quizá con desagrado pero con normalidad, cómo hay personas a las que se corta el suministro de agua potable por no poder hacer frente al pago de los recibos, en una violación clara del DH al Agua [11].

Esta consideración de los DESC como derechos de segundo orden y sujetos a la disponibilidad económica ataca frontalmente a los principios básicos sobre los que descansan los DH [12], cuya piedra angular es, desde luego, la universalidad (son derechos inherentes a todos los seres humanos, sin distinción alguna de nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen nacional o étnico, color, religión, lengua, o cualquier otra condición), a la que se asocia indefectiblemente el ser derechos indivisibles, interrelacionados e interdependientes. Los DESC son, por tanto, derechos que tiene todo ser humano desde que nace y que los estados están obligados a respetar y proteger.

Porque, al igual que otros DH, su ejercicio implica tres tipos de libertad: frente al Estado, frente a terceros y a través del Estado. Por ejemplo, el DH al Agua pasa por el derecho a no ser objeto de un corte por imposibilidad de pago, ejecutado por agentes del Estado (libertad frente al Estado) ni por los gestores del suministro (libertad frente a terceros) y el derecho a recibir el suministro adecuado (libertad a través del Estado). Y, por el principio de universalidad, el Estado debe centrarse especialmente en aquellos colectivos e individuos más desprotegidos, sean ciudadanos nacionales o extranjeros en su territorio.

Siguiendo con la referencia al DH al Agua, ¿qué quiere decir lo de “suministro adecuado”? Típicamente se refiere a cinco aspectos [13]: el agua debe ser suficiente (para cubrir las necesidades básicas, incluyendo las higiénicas y sanitarias), salubre, aceptable (color, olor y sabor), físicamente accesible (en o muy próxima al hogar, a las escuelas y centros de salud…) y asequible, para todos y, en especial, para las personas de menos ingresos.

Centrándonos en la asequibilidad, es obvio que la perspectiva desde los DH difiere claramente de los enfoques económicos que predominan y que se centran en la recuperación de los costes del suministro [14]. Como venimos señalando, los DH exigen que la prestación del servicio sea asequible, económicamente, para todos (no sólo para la mayoría), independientemente de la capacidad de pago de cada persona [15].

De lo anterior no puede concluirse que el servicio deba ser, necesariamente, gratuito (ni siquiera subvencionado) para aquellos que no puedan pagar su coste, del mismo modo que no conduce a la necesidad de la gestión pública, pero sí que exige que todos, incluidos los grupos vulnerables y los marginados, puedan acceder al servicio, siendo el Estado el responsable de que ello ocurra, incluso si el servicio es prestado por un gestor privado. De una manera u otra, el Estado debe hacer frente al coste del suministro de agua para las personas que no lo pueden pagar.

¿Y si el Estado dice carecer de medios suficientes? ¿Podría el Estado limitar el ejercicio del DH al Agua por escasez de recursos? Simplemente por aplicación de las normas internacionales de DH, la respuesta es clara,  [16]:

  • Si el Estado demostrase que sus recursos son claramente insuficientes, el Gobierno estaría obligado a utilizar todos los recursos disponibles, eficiente y efectivamente, y a establecer programas (que pudieran ser de bajo coste) destinados a prestar asistencia a los más desfavorecidos. La escasez nunca justificaría la inacción o el aplazamiento indefinido de medidas para garantizar el derecho y la universalidad del disfrute del derecho.
  • En situación de escasez de recursos sería posible un planteamiento de avance progresivo hasta la consecución plena de los DH, si bien, en este caso, la progresividad debe quedar plasmada en un plan con medidas concretas (incluso medidas legislativas) orientadas a objetivos muy claros y utilizando los medios apropiados para que el plazo esté definido y sea razonable.
  • Desde otro punto de vista, incluso en situaciones de crisis, el Estado está obligado a impedir, hasta el límite máximo posible, que el ejercicio de los DH empeore a lo largo del tiempo.

Si volvemos ahora al principio de la entrada y pensamos que lo dicho aplica a todos y cada uno de los DH y, en particular, al derecho a un nivel de vida adecuado (que incluye los derechos a la alimentación y a la protección contra el hambre, a una vivienda adecuada, al agua, al saneamiento y al vestido…) es claro que, si no se adopta una renta básica, deben establecerse otras medidas concretas y claras que permitan que todos, y en particular los más desfavorecidos, tengan acceso a ese nivel de vida, incluso si carecen de ingresos suficientes para pagarlo, y que conseguir esta accesibilidad es una obligación del Estado para con todas las personas.

En España el círculo se cierra si consideramos que aquí no es posible defender la escasez de recursos: el Producto Interior Bruto (“PIB”) español es del orden del billón (europeo, esto es, del millón de millones) de euros [17] y un 1% de ese PIB representa diez mil millones de euros anuales, suficientes para muchas medidas encaminadas a conseguir el ejercicio íntegro y universal de los DH.

Y no cabe una guerra de cifras. Si España va bien, el número de personas que no pueden acceder al disfrute de sus DH será reducido y, por tanto, resolver esa situación tendrá poco coste. Por el contrario, el coste sólo puede ser elevado si los desheredados son muchos, pero entonces la situación sería tan grave que sería indispensable habilitar recursos extraordinarios para enfrentarla.

Porque lo que realmente parece esconderse tras la disculpa de lo inasumible del coste es la negativa a reconocer que los DH, todos ellos, son derechos reales y que pueden y deben ser exigidos. Que no se trata de decisiones políticas relativas a qué necesidades y deseos debe ser prioritario atender sino del imperativo constitucional de garantizar el ejercicio de  los DH.

Y, para finalizar, un ruego. Aquí hemos hablado exclusivamente de España, pero, por favor, piensa en otras regiones, en las que la renta es muy inferior a la nuestra o, más allá, en los estados fallidos. Piensa que sus ciudadanos también son depositarios de los DH y, finalmente, piensa que, en este mundo globalizado, todos tenemos nuestra cuota de responsabilidad en conseguir que los DH sean realmente universales.

NOTAS PERFECTAMENTE PRESCINDIBLES

[1] Baste señalar la admisión a trámite de la ILP promovida por CCOO y UGT relativa al tema en España o el debate sobre el salario social universal en las primarias del partido socialista francés.

[2] La admisión a trámite de la Iniciativa Legislativa Popular para el establecimiento de una renta mínima fue votada en contra por PP y C’s, con los argumentos clásicos del elevado importe económico, aderezados con los relativos al populismo de la medida y con que es preferible enseñar a pescar, aunque nadie enseñe a pescar y la pesca se haga en cotos inaccesibles para los desheredados (http://www.expansion.com/economia/2017/02/01/589219ee468aeb2a708b459e.html).

[3] https://www.boe.es/boe/dias/1977/04/30/pdfs/A09343-09347.pdf y  https://www.boe.es/boe/dias/1977/04/30/pdfs/A09337-09343.pdf

[4] En el Título I, Artículo 10, apartado 2 dice: “Las normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades que la Constitución reconoce se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificados por España”.

[5]Si bien la Declaración Universal de Derechos Humanos no hacía ninguna distinción entre derechos, ésta apareció en el contexto de la intensificación de las tensiones de la guerra fría entre el Este y el Oeste. Las economías de mercado del Oeste solían hacer más énfasis en los derechos civiles y políticos, en tanto que las economías de planificación centralizada del bloque oriental destacaban la importancia de los derechos económicos, sociales y culturales. Eso dio lugar a la negociación y aprobación de los pactos: uno de derechos civiles y políticos y otro de derechos económicos, sociales y culturales. Sin embargo, esa rígida separación se ha abandonado y se ha producido un restablecimiento de la arquitectura original de la Declaración Universal. En los últimos decenios, los tratados de derechos humanos, como la Convención sobre los Derechos del Niño o la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, han integrado todos los derechos” (http://www.ohchr.org/Documents/Publications/FS33_sp.pdf).

[6] De acuerdo con “Preguntas frecuentes sobre los Derechos Económicos, Sociales y Culturales”,  Folleto informativo Nº 33 de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos,  “los derechos económicos, sociales y culturales son los derechos humanos relacionados con el lugar de trabajo, la seguridad social, la vida en familia, la participación en la vida cultural y el acceso a la vivienda, la alimentación, el agua, la atención de la salud y la educación.

 Aunque los derechos económicos, sociales y culturales pueden expresarse de manera diferente según los países o los instrumentos, hay una lista básica:

  • Los derechos de los trabajadores, que incluyen la prohibición del trabajo forzado, los derechos a escoger o a aceptar libremente un trabajo, a un salario equitativo e igual por trabajo de igual valor, al disfrute del tiempo libre y a la limitación razonable de las horas de trabajo, a la seguridad y la higiene en el trabajo a afiliarse a sindicatos y a fundarlos y a la huelga;
  • El derecho a la seguridad social y a la protección social, que incluye el derecho a la no denegación de la cobertura de la seguridad social de manera arbitraria o no razonable y el derecho a la igualdad en el disfrute de la adecuada protección en caso de desempleo, enfermedad, vejez o falta de medios de subsistencia en circunstancias que escapen al control de la persona;
  • La protección de la familia y la asistencia a ésta, que incluye los derechos a contraer matrimonio mediante el libre consentimiento de los cónyuges, la protección de la maternidad y de la paternidad y la protección de los hijos de la explotación económica y social;
  • El derecho a un nivel de vida adecuado, que incluye los derechos a la alimentación y a la protección contra el hambre, a una vivienda adecuada, al agua y al vestido;
  • El derecho a la salud, que incluye el derecho a acceder a las instalaciones, los bienes y los servicios relacionados con la salud, a condiciones laborales y ambientales saludables y a la protección contra las enfermedades epidémicas, así como los derechos pertinentes a la salud sexual y reproductiva;
  • El derecho a la educación, que incluye el derecho a la enseñanza primaria gratuita y obligatoria y a la enseñanza secundaria y superior generalizada, accesible y progresivamente gratuita; y el derecho de los padres de escoger la escuela de hijos;
  • Los derechos culturales, que incluyen el derecho a participar en la vida cultural y a compartir los adelantos científicos y beneficiarse de ellos y el derecho a beneficiarse de la protección de los intereses morales y materiales que correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas”.

[7] Podría considerarse incluso la existencia de un tercer grupo, si se segregaran los derechos colectivos, como son los derechos al desarrollo y a la libre determinación, por ejemplo.

[8] Se trata de una declaración ante la Conferencia Mundial de Derechos Humanos de Viena de 1993.

[9] https://documents-dds-ny.un.org/doc/UNDOC/GEN/G93/124/36/PDF/G9312436.pdf?OpenElement

[10] Ciertamente, la tasa no sería elevada, pero sí representaría un cierto desembolso. Si aceptamos los cálculos que publicaba “El Diario” el 11 de mayo de 2016, el coste de las elecciones generales del 20 de diciembre de 2015 pudiera estimarse en unos 160 millones de euros. Si votaron unos 25 millones de personas, el coste por votante, y, por tanto, la tasa necesaria para cubrir gastos sería de algo más de 6 €/votante. Vd. sólo podría votar si pagase 6€ por ello.

[11] La referencia al derecho humano al agua (y al saneamiento) es lógica simplemente por ser una de las materias a las que se refiere este blog, pero además tiene una especial relevancia por cuanto es el último Derecho Humano reconocido individualmente como tal y, además, su reconocimiento individual ha sido promovido por España y Alemania, por lo que parecería razonable que estos países fueran ejemplo en cuanto a su cumplimiento.

[12] http://www.ohchr.org/SP/Issues/Pages/WhatareHumanRights.aspx

[13] http://www.un.org/en/ga/search/view_doc.asp?symbol=A/70/203 y http://www.un.org/spanish/waterforlifedecade/pdf/human_right_to_water_and_sanitation_media_brief_spa.pdf

[14] Baste citar como ejemplo que la vigente Directiva Marco del Agua de la Unión Europea (Directiva 2000/60/CE de 23 de octubre de 2000), transpuesta e incorporada a la legislación española mediante Ley 62/2003, de 30 de diciembre, de medidas fiscales, administrativas y del orden social, obliga (Artículo 9) a la aplicación del principio de recuperación de los costes de los servicios relacionados con el agua.

[15] https://documents-dds-ny.un.org/doc/UNDOC/GEN/G15/172/80/PDF/G1517280.pdf?OpenElement

[16] http://www.ohchr.org/Documents/Publications/FS33_sp.pdf

[17] http://www.ine.es/jaxi/menu.do?type=pcaxis&path=%2Ft35%2Fp008&file=inebase&L=

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Calentando Madrid (y no es el ayuntamiento quien lo hace)

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La imagen está tomada en la mañana del 24 de noviembre pasado en una céntrica calle madrileña y es, cuando menos, chocante. Cinco estufas eléctricas calentando una pequeña terraza, abierta y completamente vacía, quizá a la espera de la llegada de clientes.

Los clientes llegarán y podrán pagar, y pagarán, el suplemento de terraza, que incluirá, a buen seguro, el coste de la energía consumida por las estufas.

Los clientes pueden pagarlo, pero ahora, cuando existen unas exigencias básicas de ahorro de energía en edificación [1]  y los edificios están obligados a disponer de un certificado de eficiencia energética [2], ¿tiene algún sentido una terraza como la de la fotografía? Seguir leyendo

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Y si consiguiésemos erradicar la enfermedad y la muerte…

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Un poco apelotonados si estaríamos, sí… Imagen de la serie “¿Dónde está Wally?”, tomada de “Elmulticine.com“.

La idea de que la ciencia va camino de conseguir la inmortalidad es algo muy común y también deseado. Por ejemplo, Aubrey de Grey, al que califican de “célebre biogerontólogo”,  declaraba que: “Pensar que podemos vivir 1.000 años es una cifra conservadora[1].

Esta entrada no va de ciencia ficción, sea esta una visión adelantada del mundo o un puro sueño (quizá pesadilla). No va de la posibilidad o no de alcanzar esa inmortalidad, sino sobre lo que querría decir que eso llegase, más allá de que, como dibujaba Forges, tendríamos que soportar varios siglos sin Iniesta y su gol [2]. La idea es imaginar ese mundo futuro, en el que nadie enfermaría ni moriría, eso sí, sin cambiar nuestros hábitos profundos. Seguir leyendo

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Cosas que dicen los gráficos. Consumo de energía versus poder adquisitivo.

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Relación por países entre el consumo energético y el poder adquisitivo, ambos por persona. Fuente: para energía, World Bank, para datos de renta, Human Development Data (1980-2015)

El gráfico que encabeza esta entrada refleja, para cada país, la relación entre el consumo de energía y la renta, ambas por persona y expresada la segunda en dólares internacionales, para así tener en cuenta las diferencias entre los poderes adquisitivos de las distintas monedas en cada uno de los países [1]. Seguir leyendo

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Afortunadamente, todos los muertos eran de tercera

La frase del título es una forma de expresar cómo se asigna distinto valor a la vida humana, en función de quién es el muerto. Se dice que proviene de un titular periodístico que hablaba de una catástrofe ferroviaria [1]. Por entonces existían vagones de tres clases, que iban de primera a tercera en función de la comodidad y del precio del billete.

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El Camino de los Yungas, en Bolivia, de uso obligado para la población local. Pasa por ser la carretera más peligrosa del mundo y, como tal, es una atracción turística para viajeros que gustan de emociones fuertes . Imagen tomada de Mirror.

A partir de aquí, esta entrada,  continuación de otra anterior en la que se abordaba la desigualdad de la valoración del tiempo entre países (“El tiempo es oro”), se refiere a eso, a cómo la economía, el mercado, conduce a que se valoren las vidas en función de quién se trate. Seguir leyendo

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